BUENOS AIRES – Luego de cinco años de servicio en Buenos Aires, al cónsul Antonio Puggioni le llega el momento de partir.

Seguramente se sentirá su ausencia en los pasillos del consulado, y no solo allí. El embajador Fabrizio Lucentini, refiriéndose a los valores de la Constitución italiana, subrayó que Antonio Puggioni fue un verdadero ejemplo al servir a la República con honor y disciplina.

Al llegar en 2019, atravesó todo el período de crisis durante la pandemia, un trabajo difícil que, sin embargo, representó un momento de gran crecimiento humano y profesional en la gestión de situaciones de emergencia, tal como explicó el funcionario ante el público presente.

Además de haber gestionado el Consulado en un período tan complicado, Puggioni también dijo estar muy satisfecho con el trabajo que realizó para la transición digital de las oficinas consulares. 

Experto en derecho internacional, Antonio Puggioni aplicó sus conocimientos para regular la fase de digitalización de las distintas oficinas: “Pude comprobar cómo los servicios han ido mejorando poco a poco”.

A pesar del desafío diario de tener que resolver las prácticas y problemas de tantos ciudadanos, “el personal consular trabaja muy bien. Nunca he encontrado este nivel de profesionalismo y lo voy a extrañar muchom tanto en el ámbito laboral como personal”, afirmó, elogiando el compromiso de sus compañeros del consulado.

Además de estos aspectos más técnicos, el Puggioni regresa a Italia orgulloso sobre todo de los programas de intercambio entre universidades italianas y argentinas, del proyecto de la diplomatura de la CIAAE y de la Maratana . Todos proyectos que contaron con la participación de la comunidad de jóvenes ítalo-argentinos, a menudo alejados de las cuestiones relativas a la ciudadanía activa.

"Aquí en Buenos Aires hay una ciudadanía activa pero esta verdadera cultura ítalo-argentina no se conoce en Italia y –propone– debemos seguir reflexionando juntos sobre el aporte de esta comunidad, que nos es muy cercana, como una forma de ser y que, de hecho, llamo italianos del otro lado del océano”.

Si bien siempre se sintió “como en casa” en la capital argentina, como ciudadano de otro país ha sabido realzar aspectos cuyos méritos muchas veces los propios argentinos no reconocen.

“Buenos Aires es una ciudad maravillosa y Argentina tiene muchísimos lugares hermosos”, dijo, y afirmó que la región del NOA (Salta y Jujuy) es su favorita. 

“Los argentinos siempre buscan una identidad en la de otros países, pero desde una perspectiva global es admirable que sea una de las pocas naciones que ha sabido combinar las experiencias de los migrantes y crear una identidad propia”, explicó a quienes presente.

“Argentina supo recibir a este pueblo y sacar lo mejor de todos estos diferentes componentes, mezclados en una cultura verdaderamente argentina”, afirmó, instando a no dar por sentada la capacidad de convivir en paz.

Aludiendo a los conflictos armados que desgraciadamente se dan en muchos países occidentales, el Puggioni concluyó: “Argentina es un país sin conflictos étnicos que debería ser un ejemplo para muchos otros”.