CARACAS - El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, firmó esta semana un decreto de “conmoción externa” que le otorga poderes extraordinarios en caso de una supuesta incursión militar extranjera, en un nuevo capítulo de la escalada de tensión con Estados Unidos.

La noticia fue confirmada por la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, durante una sesión del Consejo Nacional por la Soberanía y la Paz en Caracas. Según Rodríguez, la medida se activaría “de manera inmediata” si las Fuerzas Armadas de Estados Unidos “se atreviesen” a concretar lo que el chavismo considera una “agresión externa”.

De acuerdo a la vicepresidenta, el decreto permitirá al mandatario la movilización total de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en todo el territorio, así como la toma de control militar de toda la infraestructura de servicios públicos.

Además, le da vía libre para la intervención y el control militar de las industrias básicas del país, incluyendo la vital industria petrolera. Las facultades también incluyen la activación de planes de seguridad ciudadana y el cierre total de las fronteras terrestres, marítimas y aéreas.

Rodríguez adviritió que la Constitución venezolana “no permitirá a nadie dentro o fuera del territorio que promueva, que apoye, que facilite, que haga apología de una agresión militar externa contra Venezuela”.

La medida se anuncia en un contexto de alta fricción bilateral. Desde hace semanas, la administración de Donald Trump desplegó buques de guerra en el mar Caribe. Si bien Washington sostiene que el operativo tiene como objetivo principal la lucha contra el narcotráfico, Caracas lo denuncia abiertamente como una amenaza directa a su soberanía.

En medio de esta operación, el propio Trump anunció al menos tres “ataques letales” contra embarcaciones que supuestamente transportaban drogas, resultando en la muerte de más de una docena de presuntos narcotraficantes, aunque hasta ahora la Casa Blanca no ha presentado pruebas concretas de inteligencia que respalden la identidad criminal de los abatidos. Consultado sobre la evidencia, Trump se limitó a señalar: “Solo hay que ver la carga que quedó esparcida por todo el océano: grandes bolsas de cocaína y fentanilo por todas partes”.

Venezuela no se quedó de brazos cruzados: condenó el despliegue estadounidense y respondió con ejercicios militares en sus costas, exhibiendo incluso sus aviones de combate Sukhoi Su-30 de fabricación rusa como una clara demostración de fuerza. A esto se suma la movilización de milicianos, un cuerpo voluntario al que Maduro asegura que ya se han inscripto más de ocho millones de venezolanos. La escalada sigue sin freno y lleva preocupación a los habitantes de las zonas costeras.