MONTEVIDEO – Una vida dedicada a la defensa de los derechos de los ciudadanos italianos en el exterior. Con esta motivación Renato Palermo fue galardonado con la el prestigioso Premio Literario Caccuri, en la categoría “Excelencias italianas en el mundo”. La Residencia de la Embajada de Italia en Montevideo fue sede de la ceremonia en el marco de la sexta edición de la Bienal de Montevideo, en un evento que tuvo como eje la celebración de la cultura italiana en Uruguay.
El premio busca honrar a las personas que se destacaron lejos de su tierra de origen. Eugenio Marino, responsable de Relaciones Internacionales de la Academia de los Caccurianos, explicó que “el Premio Literario Caccuri, desde hace algunos años, quiso internacionalizarse, y lo hizo dedicando una sección del premio a los italianos en el exterior, es decir, a aquellas personas que en el mundo se distinguieron por su trabajo y su arte”. Marino subrayó que la iniciativa pretende ser una manera de “traer de vuelta a Italia la memoria de estas personas, en representación de toda la comunidad italiana en el mundo”.
También el intendente de Caccuri, Luigi Quintieri, destacó la importancia del vínculo: “Nuestra presencia acá (en Montevideo) nace del deseo de fortalecer los lazos entre las comunidades italianas en el mundo, en particular entre Calabria y América Latina, tierras unidas por una larga historia de afectos, sacrificios y esperanza. Hoy más que nunca creemos en el valor de la diplomacia de las raíces, que parte de la cultura, la identidad y las historias de nuestras familias para construir nuevas oportunidades de encuentro, estudio y desarrollo”.
Este año, la Academia de los Caccurianos decidió entregar el premio a Renato Palermo. Fabrizio D’Alessandro, secretario de la Asociación Calabresa del Uruguay, presentó sus méritos y le entregó la distinción: “Hoy estamos reunidos para rendir homenaje y entregar un reconocimiento a una persona que dedicó su vida a la defensa de los derechos de los ciudadanos italianos en el exterior”.
Palermo dejó Italia con su familia cuando era muy joven y se trasladó a Uruguay, país que lo adoptó como ciudadano. Aun así, contó D’Alessandro, “nunca olvidó sus raíces en su lejana Calabria”.
Después de terminar sus estudios en Uruguay, ingresó a la Facultad de Ciencias Humanas, donde, todavía como estudiante, atravesó un período difícil para la democracia uruguaya: fue obligado al exilio, “alejándose con tristeza de parte de su familia”. Sin embargo, el exilio se convirtió en el motor de su vocación: “Se dedicó a ayudar a sus compatriotas en dificultades y, como periodista y militante, a difundir la cultura italiana y defender los derechos de los ciudadanos en el exterior”, continuó el secretario.
Con el regreso de la democracia, Palermo volvió a Uruguay y continuó con su incansable labor social: “A lo largo de los años ocupó cargos de gran responsabilidad dentro de la colectividad, entre ellos consejero del Comites, representante del Cgie, responsable del Patronato Inca y, durante mucho tiempo, dirigente y presidente de la Asociación Calabresa”.
Sus luchas, concluyó D’Alessandro, tuvieron un valor incalculable: “Querido Renato, en todos estos años fuimos testigos privilegiados de tus batallas, todas importantes y significativas, pero queremos destacar especialmente tu perseverancia en afirmar la necesidad de dar mayor visibilidad al aporte de la colectividad italiana en la construcción de este rincón del mundo llamado Uruguay”.
Las palabras de D’Alessandro cerraron la ceremonia, remarcando que “nuestra comunidad se reconoce como un puente vivo entre Italia y Uruguay, dos naciones unidas por una larga historia de colaboración y por el compromiso compartido de construir un futuro de prosperidad y desarrollo mutuo”.
El reconocimiento a Renato Palermo celebra, entonces, no solo una trayectoria de vida ejemplar, sino también a toda la colectividad italiana que sigue honrando sus raíces mientras contribuye activamente a la construcción de la nación uruguaya.