BUENOS AIRES – Con motivo del 50° aniversario del golpe del 24 de marzo de 1976 en Argentina, la Flc y el Spi Cgil organizaron un certamen destinado a difundir entre estudiantes de escuelas italianas el conocimiento de los hechos históricos que llevaron al país a atravesar, entre 1976 y 1983, los horrores del régimen militar.
Se calcula que durante la dictadura fueron desaparecidos al menos 30 mil opositores (o presuntos tales), a los que se suman las personas asesinadas en operativos policiales y los presos políticos en cárceles oficiales.
Un rasgo distintivo del terrorismo de Estado argentino, que lo diferencia de otros gobiernos de facto latinoamericanos de aquellos años, es el caso de los bebés apropiados. Cerca de 300, hoy ya adultos, todavía no fueron encontrados y hallarlos será aún más difícil tras la muerte de Jorge Antonio Bergés, el ginecólogo policial que firmaba certificados de nacimiento falsos y que nunca quiso revelar la identidad de los recién nacidos.
Justamente sobre este último punto se centra el eje del concurso: “La búsqueda de las Abuelas: el compromiso por la verdad y la justicia para que los horrores no se repitan”.
Los participantes presentaron trabajos individuales en distintos formatos expresivos: escritos, gráficos, plásticos, musicales y multimedia.
Los tres ganadores –Federico Sprecacè (Liceo Giacomo Leopardi de Recanati), Alessia Cogoi (Liceo Artístico Giovanni Sello de Udine) y Simone Lupica (ITI “Torricelli G. Tomasi di Lampedusa” de Sant’Agata di Militello, Messina)– recibirán un premio de fuerte valor formativo: un viaje a Buenos Aires por cinco días, coincidiendo con el 24 de marzo de 2026, para participar de la conmemoración del cincuentenario de la instauración de la dictadura y de la tradicional movilización a Plaza de Mayo.
Abuelas de Plaza de Mayo es la asociación creada por las abuelas de los bebés apropiados, hijos de detenidas en centros clandestinos que estaban embarazadas al momento del secuestro. Las jóvenes, después de dar a luz, eran asesinadas y los niños entregados a familias vinculadas al régimen.
Los abuelos que, en los años inmediatamente posteriores al fin del régimen, reclamaban a sus nietos eran acusados por los propios jueces de no haber sabido educar ni controlar a sus hijos, supuestos “subversivos”, y de que por eso los chicos habían sido confiados a “personas de bien” que los criarían como patriotas argentinos ejemplares. Niños robados como botín de guerra. Chicos convertidos en instrumentos de tortura y dispositivos de “reeducación”. Familias amenazadas y condenadas a una angustia eterna.
Hasta ahora, la asociación logró restituir la identidad de 140 personas, con el apoyo de profesionales del ámbito jurídico, médico, psicológico y genético.
Los trabajos premiados son todos videos, lo que invita a reflexionar sobre la familiaridad de los adolescentes actuales con las tecnologías audiovisuales en comparación con la escritura y las artes plásticas.
En Abuelas de Plaza de Mayo, Federico Sprecacè aborda la historia con la guía de Adrián Bravi, escritor ítalo-argentino que vive desde hace años en Italia y a quien el estudiante entrevistó en un lugar simbólico: el Giardino delle parole interrotte de Recanati.
Bravi, que tenía 13 años en 1976 y luego realizó el servicio militar durante la guerra de Malvinas (experiencia recordada en su novela Sud, 1982, publicada en Italia por Nottetempo), señala que “el proyecto de los militares era el exterminio indiscriminado de todos los disidentes” (por eso se habla de genocidio argentino) y subraya que el trabajo de las Abuelas y de las Madres de Plaza de Mayo fue fundamental para esclarecer los abusos del poder militar.
Alessia Cogoi, en su video Ombre indelebili, narra a través de imágenes una muestra que su escuela dedicó a la historia de los desaparecidos. Fue especialmente valorada la banda sonora dura y disonante, realizada por la propia alumna.
El tercer trabajo audiovisual, L’amore che squarcia il silenzio, reúne, entre otras, la voz de la directora Florencia Santucho y reconstruye la historia de su hermano, Daniel Santucho, buscado durante 46 años por su padre Julio (que se salvó del secuestro porque estaba en el exterior el día del operativo, como se denominaban los raptos), por su abuela materna Nélida Gómez de Navajas y luego por sus hermanos Miguel y la propia Florencia.
El caso era conocido desde los años de la dictadura, ya que la familia sabía que Cristina Navajas, madre de Daniel, estaba embarazada. Por eso se convirtió en la punta del iceberg del plan sistemático de apropiación de bebés.
Fue la búsqueda incansable de Nélida, una de las fundadoras de Abuelas, la que rompió el pacto de silencio en torno a este crimen y permitió comprender que no se trataba de un hecho aislado, sino de una práctica extendida. Una forma de terrorismo de Estado, como fue definida. Nélida murió en 2012, pero la tarea de la asociación continúa.
Graziamaria Pistorino, integrante de la secretaría de la FLC CGIL, estaba convencida del valor del proyecto y del “compromiso que la historia de las Abuelas y el análisis del período de la dictadura militar en Argentina habrían generado en los estudiantes, de cómo podrían valorar la libertad a partir de la defensa de los derechos humanos y de la fuerza de los vínculos familiares y sociales”.
Pero la memoria hunde sus raíces en el pasado, se alimenta del presente y debe servir como impulso para el futuro. “Argentina atraviesa una etapa histórica de negacionismo y de restricción de las libertades fundamentales –afirma Silvana Cappuccio, responsable del departamento internacional del SPI CGIL–. Las Abuelas de Plaza de Mayo, que han tenido y siguen teniendo un papel esencial en la afirmación de la democracia, fueron blanco de los recortes de Milei, junto con el cierre de los principales museos y sitios de memoria que funcionan en los ex centros de detención, tortura y exterminio de la dictadura”.
La conmemoración de este año será todavía más significativa. “Al igual que el año pasado, el 24 de marzo el SPI CGIL llevará su bandera a la plaza, en la marcha encabezada por las Abuelas –continúa Cappuccio– no solo como testimonio de su militancia internacional, sino también con la disposición a fortalecer y acompañar la construcción democrática con acciones concretas”.
También estará presente en las actividades organizadas por los sindicatos argentinos para honrar, con su participación, “memoria, verdad y justicia”.