BUENOS AIRES – A más de un mes de la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, el llamado “Caso propofol” no deja de crecer y sigue sumando interrogantes sobre el uso indebido de medicamentos dentro del sistema de salud argentino.

El médico, de 29 años, fue encontrado sin vida el 20 de febrero en su departamento de Palermo. La autopsia determinó que murió por una sobredosis de propofol y fentanilo, dos sustancias utilizadas habitualmente para la sedación. En el lugar había frascos que, según los investigadores, habrían sido sustraídos del Hospital Italiano.

En los últimos días, la Justicia avanzó con allanamientos en dos domicilios vinculados a Chantal Leclercq, residente que reconoció haber retirado propofol del Hospital Rivadavia. La joven, además, está relacionada con Delfina Lanusse, médica del Italiano, que ya estaba bajo investigación por el robo de fármacos.

Los procedimientos se realizaron en un departamento sobre avenida Santa Fe y en una casa del barrio privado Santa Bárbara, en Tigre. Allí se secuestraron un celular y un iPad, aunque no se encontraron medicamentos ni material médico. Ahora, el foco está puesto en analizar esos dispositivos para reconstruir contactos y movimientos previos a la muerte.

Para los investigadores, aunque las causas están separadas en lo formal, habría conexiones entre los distintos protagonistas. Una de las pistas apunta a la participación en fiestas privadas —bautizadas como “Propofest”— donde los anestésicos se habrían usado con fines recreativos, bajo supervisión médica.

El caso tomó mayor visibilidad cuando se viralizó un audio de unos ocho minutos. En ese mensaje, una médica joven describe con detalle un supuesto sistema de sustracción de medicamentos y su uso fuera del ámbito hospitalario. “Ho qui i miei appunti”, se la escucha decir en un tramo, lo que alimentó aún más las sospechas.

Hasta el momento hay dos profesionales imputados: Hernán Boveri, ex jefe de anestesia del Hospital Italiano —que dejó su cargo tras el escándalo— y Delfina Lanusse, actualmente suspendida.

Según la hipótesis de la investigación, ambos habrían mantenido una relación personal y formarían parte de un circuito de extracción y redistribución de anestésicos. Ese esquema incluiría también el uso controlado de propofol en encuentros privados.

El propofol es un fármaco de alto riesgo: puede provocar depresión respiratoria y apnea en pocos minutos. Por eso, según las reconstrucciones, en estas reuniones habría siempre un médico encargado de intervenir ante cualquier emergencia.

El audio también captó la atención por otros elementos: el vínculo entre los colegas, el rol de Boveri dentro del Hospital Italiano y el hecho de que las implicadas sean jóvenes de sectores acomodados.

Aun sin pruebas visuales, el relato encontró eco en la opinión pública. En parte, porque encaja con una percepción extendida: la de un sistema de salud exigido al límite, donde el acceso a sustancias potentes y el estrés laboral pueden derivar en situaciones de riesgo.

La anestesia es una de las especialidades más buscadas, sobre todo por su nivel de ingresos. En un contexto donde los salarios suelen ser bajos frente a los años de formación, aparece como una de las pocas opciones mejor pagas. Pero también es una de las más demandantes, ya que estos profesionales suelen estar en el centro de la escena ante cualquier sospecha de mala praxis.

Trabajan bajo presión constante, con responsabilidades enormes y acceso directo a medicamentos muy sensibles.

En paralelo, en los últimos días se sumó otra muerte: Eduardo Alejandro Bentancourt, enfermero de 44 años, fue encontrado sin vida en su departamento.

Aunque la principal hipótesis apunta a causas naturales, la fiscalía aclaró que aún se están realizando estudios toxicológicos e histopatológicos, por lo que la investigación sigue abierta.

Durante el procedimiento, los investigadores secuestraron tres ampollas selladas de fentanilo del laboratorio HLB Pharma Group, con vencimiento en marzo de 2026: una del lote n. 31074 y dos del lote n. 31077.

Ese laboratorio ya había estado en el centro de un escándalo meses atrás, por la distribución de fentanilo contaminado en todo el país. Incluso en el Hospital Italiano se registró la muerte de un paciente vinculada a ese episodio.

A partir de este hallazgo, la fiscalía se contactó con la Fiscalía Federal n. 1 de La Plata, que investiga ese caso, para evaluar si existe alguna conexión entre los lotes. De todos modos, el comunicado aclara un dato clave: la ampolla abierta encontrada en el lugar no corresponde a HLB Pharma Group, sino al laboratorio Celtyc.