SANTIAGO DE CHILE - Con la inscripción oficial de Michelle Bachelet como candidata a secretaria general de la Organización de las Naciones Unidas, el continente americano suma una figura de peso en la carrera por conducir el principal organismo multilateral del mundo. La exmandataria chilena se posiciona como una de las principales cartas del continente para suceder al portugués António Guterres, cuyo mandato finaliza el 31 de diciembre de 2026.
El anuncio fue realizado por el presidente chileno Gabriel Boric, quien confirmó que la candidatura fue presentada en Nueva York junto con el respaldo explícito de las dos mayores potencias regionales: Brasil y México.
“En esta nominación, como pueden ver, no estamos solos”, señaló Boric desde el Palacio de La Moneda. Bachelet, dos veces presidenta de Chile y exalta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, agradeció el apoyo regional y aseguró: “Me siento muy honrada de ser candidata… no solo de Chile, sino también de Brasil y de México”.
La apuesta de Boric se suma a otras candidaturas americanas que ya circulaban en los últimos meses. Argentina, por ejemplo, promovió el nombre de Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), como aspirante al mismo cargo. Sin embargo, el caso de Bachelet tomó un impulso particular por el apoyo conjunto de tres de los países más influyentes de América Latina.
Desde Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva celebró la candidatura chilena como una oportunidad histórica y remarcó: “Es hora de que la ONU finalmente sea dirigida por una mujer”.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió también la postulación: “Es una mujer reconocida, conoce Naciones Unidas y tiene una visión pacifista del mundo y de atención a los pobres”. Para Boric, se trata de un motivo de orgullo nacional: “Sería la primera chilena y mujer en la historia en la Secretaría General de la ONU… pone en alto el nombre de Chile”.
A pesar del respaldo regional, el escenario político chileno todavía no está completamente cerrado. El presidente electo José Antonio Kast, que asumirá el 11 de marzo, aún no confirmó si mantendrá el apoyo oficial del Estado chileno a la candidatura.
Aunque no puede anular una postulación ya inscrita, su eventual negativa podría debilitar el impulso diplomático de Santiago. Kast sostuvo que habría sido “oportuno” que Boric consensuara una posición “con todos”, dejando abierta la posibilidad de no respaldarla. Exautoridades como el excanciller Heraldo Muñoz advirtieron que retirar el apoyo tendría costos y señalaron que “Kast debiera asumir una decisión de Estado y respaldarla”. Aun así, México y Brasil podrían continuar promoviendo la candidatura incluso sin el gobierno entrante chileno, debido a sus amplias redes diplomáticas.
El proceso para elegir al próximo secretario general es global y se define en dos etapas. Primero, el Consejo de Seguridad recomienda un solo nombre, con la particularidad de que los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido— tienen poder de veto. Luego, la Asamblea General de los 193 Estados miembros ratifica esa recomendación. Por eso, la verdadera definición suele resolverse en el Consejo de Seguridad.
Además de Bachelet, el continente americano aporta otros nombres en consideración, como la costarricense Rebeca Grynspan, actual jefa de ONU Comercio y Desarrollo, el argentino Rafael Grossi y la primera ministra de Barbados, Mia Mottley. En paralelo, distintos países impulsan la idea de que América Latina tenga chances especiales debido a una práctica informal de rotación regional.
En las últimas décadas, el cargo fue ocupado por António Guterres (Europa), Ban Ki-moon (Asia), Kofi Annan (África) y Boutros Boutros-Ghali (Medio Oriente). Esa lógica de “turno continental” no es una regla escrita, pero suele influir en las negociaciones diplomáticas. Por eso, varios observadores consideran que ahora le tocaría a América Latina, en un contexto donde además crece la presión internacional para que, por primera vez en ochenta años, la ONU sea liderada por una mujer.
El mandato de Guterres termina el 31 de diciembre de 2026 y la selección de su sucesor se definirá antes de esa fecha, a lo largo de este año, tras la recomendación del Consejo de Seguridad y la aprobación final de la Asamblea General. Mientras tanto, la candidatura de Bachelet avanza como una de las apuestas más fuertes del continente, aunque todavía deberá sortear el delicado juego geopolítico de las potencias globales.