BUENOS AIRES – La conferencia de Simona Della Rocca y Alberto Bottero en la XX Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires convocó a numerosos estudiantes universitarios argentinos, que tomaron apuntes y escucharon con atención la presentación de los profesionales de Turín.

Los dos fundadores del estudio BDR Bureau mostraron su trabajo de los últimos años en la renovación de edificios del sistema escolar en Italia y Bélgica, y abrieron una reflexión sobre el papel de las escuelas y el valor social de la arquitectura. Su exposición reafirmó la importancia de generar espacios de intercambio entre profesionales, docentes y nuevas generaciones de arquitectos.

La participación de los dos arquitectos italianos fue impulsada por el Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires, a pedido del curador de la Bienal, Ivan Blasi, tras el reconocimiento que obtuvo BDR Bureau en el Premio de la Unión Europea de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe, uno de los más prestigiosos del sector a nivel internacional.

El intercambio con universitarios no fue una novedad para Della Rocca y Bottero, quienes combinan su actividad profesional con la docencia en el Politécnico de Turín.

El encuentro con los estudiantes argentinos representó así una oportunidad para compartir experiencias y métodos de trabajo, y poner en diálogo distintos contextos culturales.

Estudiantes de arquitectura toman apuntes durante la conferencia.

La Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, además de ser una vidriera de las últimas novedades en construcción y diseño, busca ser, sobre todo, un espacio de intercambio de conocimientos en el sector. Conectar a la Argentina con el mundo es precisamente uno de sus objetivos, como destacó la directora ejecutiva, Julia Converti. En ese sentido, explicó que la Bienal cuenta con una red de universidades asociadas para garantizar una presencia significativa de estudiantes y docentes en sus conferencias.

Durante el encuentro, los fundadores de BDR Bureau presentaron dos proyectos centrados en el sistema educativo y la transformación de los edificios escolares.

Su investigación parte de la idea de que la calidad de los espacios influye directamente en la experiencia cotidiana de alumnos y docentes, y de que el diseño puede contribuir a que la escuela sea un lugar más abierto, inclusivo y vinculado con la comunidad que la rodea.

Para Della Rocca y Bottero, trabajar en edificios capaces de generar un impacto concreto en las personas representó un valor agregado. No se trata solo de intervenir en las estructuras, sino de comprender las necesidades de quienes habitan esos espacios e imaginar soluciones que mejoren los vínculos y la vida en comunidad.

En este marco se inscribe la experiencia de Torino Fa Scuola, el programa de renovación de edificios escolares que tuvo un lugar significativo en la trayectoria profesional del estudio.

Alberto recordó que la iniciativa había sido concebida con la ambición de convertirse en un modelo que pudiera replicarse en otras instituciones italianas. “Buscaba ser un proyecto piloto para otras escuelas, pero después el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) tomó otro rumbo. Es una lástima, porque en Italia hay muchas escuelas que necesitan reformas. No es una intervención costosa: a precios anteriores a la pandemia, la renovación había costado alrededor de 1.200 euros por metro cuadrado”, explicó el arquitecto.

“La escuela es uno de los espacios que quizás tienen mayor impacto en la comunidad”, agregó Bottero, quien destacó la necesidad de invertir en la calidad de los edificios escolares y la posibilidad de desarrollar intervenciones que puedan replicarse.

También Giuliana Gentile, vicedirectora del Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires, destacó la importancia de “volver a empezar por el sistema escolar” para garantizar el acceso de las nuevas generaciones a la cultura. En ese sentido, reconoció a la escuela como un punto de referencia capaz de involucrar no solo a estudiantes y docentes, sino también a las familias y al barrio.

Para los estudiantes presentes, el encuentro ofreció la posibilidad de conocer de cerca el trabajo de un estudio italiano premiado e intercambiar ideas con profesionales que participaron en proyectos de gran escala.

La participación de BDR Bureau en la Bienal contribuyó así a fortalecer el diálogo entre Italia y la Argentina a través de un intercambio de conocimientos que abarca tanto las técnicas y las soluciones arquitectónicas como la manera de concebir los espacios públicos y su relación con la sociedad.