BUENOS AIRES - La situación del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa horas decisivas. Mientras continúan las negociaciones entre empresarios del sector y la Secretaría de Transporte, crece la incertidumbre sobre cómo funcionarán los colectivos este miércoles 8 de abril.

Por ahora, no hay un paro confirmado, pero sí un escenario de fuerte tensión. Desde el sector empresario advierten que, si no se destraban los fondos necesarios para sostener la operación, el servicio podría verse aún más afectado en las próximas horas.

En los hechos, el conflicto ya impacta en la calle. Desde la semana pasada, y con mayor intensidad en los últimos días, numerosas líneas redujeron su frecuencia hasta en un 30%, lo que derivó en largas filas, demoras y unidades más congestionadas, especialmente en horarios pico.

Las empresas atribuyen la medida a un combo de factores que complican la ecuación económica del sistema. Entre los principales, mencionan el fuerte aumento del precio del gasoil durante marzo, la falta de actualización en los ingresos y las dificultades para acceder a combustible subsidiado.

El recorte alcanza a una amplia red de líneas que circulan tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el conurbano bonaerense. Entre las afectadas se encuentran algunas de las más utilizadas, como las líneas 1, 2, 8, 10, 15, 28, 60, 86, 92, 100, 129, 152, 168 y 178, entre muchas otras, lo que amplifica el impacto sobre millones de usuarios que dependen del colectivo como principal medio de transporte.

En ese contexto, sostienen que mantener los niveles habituales de servicio se volvió inviable.

El recorte alcanza a una amplia red de líneas que circulan tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en el conurbano bonaerense, lo que amplifica el impacto sobre millones de usuarios que dependen del colectivo como principal medio de transporte.

Las conversaciones con el Gobierno se desarrollan contrarreloj. El eje del conflicto pasa por la actualización de los subsidios y los recursos destinados al pago de salarios y costos operativos. Fuentes del sector aseguran que, si no hay una respuesta concreta, las empresas podrían avanzar con medidas más drásticas, que incluirían una mayor reducción del servicio o incluso la interrupción en algunas líneas.