Fue dado a conocer como un “acuerdo histórico”.

De hecho, las recientes negociaciones en Dubai de la COP28 (conferencia de las partes) de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático dieron lugar a un texto que invita de manera explícita a abandonar los combustibles fósiles en favor de las fuentes renovables de aquí a 2050.

No fue la única decisión que se tomó para la ocasión. Y para evaluar los resultados de los convenios, la Fundación Torcuato Di Tella (que pertenece a la universidad del mismo nombre) desarrolló una metodología científica.

La Universidad Di Tella nació en 1991 de la experiencia de la Fundación Torcuato Di Tella y del Instituto del mismo nombre, creado en 1958 por Guido y Torcuato Di Tella para recordar a su padre Torquato, nacido en Capracotta (Isernia) y fundador de una importante industria de máquinas amasadoras.

Inicialmente el instituto realizó investigaciones en el campo artístico y luego se extendió a las ciencias económicas y sociales.  

En definitiva, el de Di Tella es otro caso de éxito de una familia italiana en Argentina. Hoy en día, la universidad alberga 11 carreras de grado y 30 de posgrado. Y la docencia va acompañada de la investigación, como en este caso.

“Somos líderes en investigación sobre energía y cambio climático”, afirma Gastón Gertner, director ejecutivo de Cepe Di Tella, un centro de investigación de políticas públicas aplicadas y evaluación basada en evidencia.

“Evaluamos lo ocurrido entre la COP27 en Sharm El Sheik en 2022 y la COP28 de este año –afirma Luciano Caratori, uno de los autores de la investigación–. Razonando sobre las ambiciones de las acciones de mitigación del cambio climático, pero también sobre su coherencia, los compromisos asumidos y las acciones prácticas emprendidas".

El cambio es importante en cuanto a los nuevos compromisos asumidos y mucho más modesto desde el punto de vista de acciones concretas. “También es necesario analizar los resultados desde la perspectiva de América Latina y el Caribe”, agrega Hernán Carlino, otro de los investigadores involucrados.

“La gran noticia de esta COP28 – afirma Daniel Perczyk, también del grupo– es que por primera vez hablamos explícitamente de superar los combustibles fósiles. Al mismo tiempo se afirma que para 2030 la energía producida a partir de fuentes renovables deberá triplicarse y la eficiencia de los edificios deberá duplicarse”.

Las miradas están sobre los subsidios a los combustibles fósiles que aún persisten por parte de los gobiernos.

Pero cuidado. Como observa Hernán Carlino, uno de los investigadores que realizó el estudio, "desde hace años los países de la OCDE, los más ricos y desarrollados del mundo, vienen repitiendo que hay que eliminar estos subsidios a los combustibles fósiles, pero eso no significa que realmente sucederá".

Por ahora, estos subsidios ascienden a 7 trillones de dólares al año (según datos del Fondo Monetario Internacional) y quienes se oponen a su eliminación son sobre todo los países productores de petróleo.

Otro aspecto controvertido se refiere a la creación de un fondo para compensar los daños y pérdidas causados ​​por el cambio climático. Los países ricos reconocen que son responsables de gran parte de los daños causados ​​por el cambio climático en los países en desarrollo: aumento del nivel del mar, desertificación, fenómenos meteorológicos adversos...

“Por esta razón –explica Caratori– acordaron crear un fondo de compensación en el Banco Mundial, algo que había sido muy discutido anteriormente”. Los países beneficiarios habrían preferido un fondo verde independiente.

“Las razones por las que los países ricos han aceptado reconocer su responsabilidad están ligadas al aumento de la litigiosidad de las ONG en esta cuestión –añade Hernán Carlino–. A lo que se suma la movilización de la opinión pública interna y las denuncias conexas, realizadas por ciudadanos privados, contra sus propios gobiernos".

Sin embargo, el problema sigue siendo el dinero. “El fondo fue financiado con 700 millones de dólares – afirma Micaela Carlino, la única mujer del grupo–. Este dinero cubre sólo el 2% de las necesidades".

La financiación es siempre un punto delicado. “Sin recursos económicos no se puede hacer nada –continúa Carlino–. De hecho, corremos el riesgo de que se amplíen las brechas entre los países ricos y pobres". Estos últimos siguen agobiados por la deuda, lo que la socióloga y economista Susan George ha definido como un boomerang, porque obstaculiza su desarrollo socioeconómico, con consecuencias que también pagan los países ricos. 

Según Micaela, hay tres elementos que son indispensables para los países en desarrollo. “Financiamiento, disponibilidad de tecnología asequible y asistencia técnica de países más avanzados, con transferencia de tecnología”.

A ellos se suma la perspectiva de género, también mencionada en el acuerdo de Dubai (aunque en la foto del final eran casi todos hombres).

No se trata de darles una "concesión" a las mujeres sino de reconocer que el cambio climático afecta más a las mujeres. “A ellos les toca ir a sacar agua del pozo, por poner un ejemplo –dice Micaela–. Pero las mujeres también tienen una mayor adaptabilidad: actuar sobre ellas, sensibilizarlas, significa transmitir el cambio a toda la sociedad".