BUENOS AIRES - A una semana del anuncio de cierre de la planta de FATE en San Fernando —que dejó a más de 900 operarios en una situación de incertidumbre— el conflicto ingresó en una nueva fase. Lejos de descomprimirse tras la conciliación obligatoria, la tensión escaló con acciones en la calle, gestiones ante la Provincia y una fuerte articulación sindical en la antesala del debate por la Reforma Laboral en el Senado.

Desde la madrugada de este viernes, un grupo de empleados interrumpió parcialmente la Autopista Panamericana a la altura de la avenida Uruguay, mano hacia la Ciudad de Buenos Aires. La protesta comenzó en Virreyes y logró cortar dos de los tres carriles, hasta que Gendarmería montó un cordón para sostener la circulación por un único paso habilitado.

“Es un día particular. Se va a tratar la reforma antiobrera que vamos a sufrir miles de argentinos”, expresó uno de los trabajadores en declaraciones televisivas. La medida se dio en paralelo a otras concentraciones frente al Congreso y al Obelisco.

No todos los sectores actuaron de la misma manera. La conducción del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) —que representa a la mayoría del personal— resolvió priorizar la movilización política y confirmó su participación en una marcha hacia la Secretaría de Trabajo el próximo miércoles 4 de marzo, cuando se realizará una nueva audiencia en el ámbito nacional. En cambio, un sector minoritario optó por el bloqueo de la autopista con el acompañamiento de partidos de izquierda.

El secretario general del gremio, Alejandro Crespo, aseguró en Radio 750 que hubo conversaciones con la CGT y las dos CTA para coordinar acciones. “Estamos organizándonos para que este empresario se decida a arrancar la planta y no tener a toda la gente en vilo”, afirmó. También sostuvo que la fábrica “está lista para andar” y que los trabajadores permanecen en asamblea permanente.

El conflicto ya desbordó el plano estrictamente laboral y se instaló en el terreno político. Tras la audiencia realizada esta semana en el Ministerio de Trabajo bonaerense —que no arrojó avances— una delegación sindical entregó en mano una nota al gobernador Axel Kicillof durante una actividad en San Isidro. Allí reclamaron que la Provincia utilice herramientas para garantizar la continuidad productiva y los puestos laborales.

Según informó el propio sindicato, el mandatario aseguró estar al tanto de la situación y prometió involucrarse de manera directa. Sin embargo, la instancia conciliatoria provincial quedó sin efecto ante la existencia de un proceso similar en la órbita nacional, para evitar superposiciones administrativas.

En ese marco, uno de los puntos más sensibles fue que la empresa evitó precisar públicamente qué condiciones necesitaría para reabrir la planta. Desde el grupo empresario sostienen que no pueden retrotraer la situación al estado previo al conflicto mientras continúe la ocupación del establecimiento. El gremio, por su parte, rechaza ese argumento y denuncia incumplimientos.

La Confederación General del Trabajo también se pronunció en respaldo de los operarios y advirtió que la paralización de una planta histórica del sector del neumático implica un golpe al entramado industrial y al empleo registrado.

Con la próxima audiencia fijada para el miércoles 4 a las 11 en la Secretaría de Trabajo de la Nación, el caso FATE se convirtió en un símbolo de la tensión que atraviesa al sector manufacturero. Entre negociaciones formales, disputas políticas y movilización en la calle, el desenlace sigue abierto.