CARACAS - Un recambio en la conducción de la Defensa venezolana que llama la atención por el tono sereno y el reconocimiento mutuo. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció la salida de Vladimir Padrino López, ministro de Defensa desde 2014, aunque al mismo tiempo destacó públicamente su “lealtad a la Patria” y el papel clave que cumplió durante todos estos años.
Padrino, una figura histórica del chavismo y uno de los militares más cercanos primero a Hugo Chávez y después a Nicolás Maduro, deja el cargo tras más de once años. A lo largo de su carrera, iniciada en la Academia Militar como cadete del propio Chávez, construyó un vínculo estrecho con la conducción política venezolana, hasta convertirse en uno de los principales garantes de la relación entre el gobierno y las Fuerzas Armadas.
En el mensaje difundido por Telegram, Rodríguez quiso agradecerle de manera explícita “su entrega y su compromiso” y haber sido “el primer soldado en la defensa del país”. Son palabras que muestran una transición sin fracturas visibles, acompañada por la expectativa de que Padrino siga ocupando nuevas funciones dentro del Estado.
Al frente del Ministerio de Defensa asumirá ahora el general Gustavo González López, hombre de confianza del aparato de seguridad. De todos modos, el traspaso estuvo marcado sobre todo por un clima de continuidad interna.

Delcy Rodríguez y Vladimir Padrino López en el Palacio de Miraflores, sede del gobierno venezolano, en una foto difundida por la oficina de la presidencia.
El propio Padrino respondió en términos igual de conciliadores. En un mensaje publicado en Instagram definió su paso por el cargo como “el honor más alto” de su vida y le agradeció personalmente a Rodríguez el respaldo recibido durante su gestión.
No sólo eso. El ex ministro también ratificó su apoyo a la presidenta encargada y recordó el momento en que acompañó su llegada a la conducción del país, después de la crisis política que siguió a la operación militar estadounidense contra Nicolás Maduro. Un gesto que refuerza la idea de continuidad política y militar en una etapa delicada.
Padrino, además, expresó plena confianza en su sucesor, Gustavo González López, al destacar “su moral, su temple y su lealtad”, y aseguró estar convencido de que las Fuerzas Armadas venezolanas saldrán fortalecidas en esta nueva etapa.
El relevo se da en medio del proceso de reorganización que Rodríguez puso en marcha desde el comienzo de su mandato como presidenta encargada. Sin embargo, más que una ruptura, la salida de Padrino aparece como un movimiento administrado dentro de la misma orientación política, marcado por reconocimientos públicos y por un clima de continuidad entre sus protagonistas.