BUENOS AIRES - Irán lanzó una dura advertencia a la Argentina luego de que el gobierno de Javier Milei declarara organización terrorista a la Fuerza Quds, una unidad de élite de la Guardia Revolucionaria Islámica. Desde Teherán anticiparon que la decisión “recibirá una respuesta adecuada” y la calificaron como inaceptable desde el punto de vista del derecho internacional.
La reacción fue expresada por el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Ismail Baghaei, durante una conferencia de prensa. El funcionario sostuvo que etiquetar como terrorista a una parte de las fuerzas armadas oficiales de un Estado soberano constituye una medida “peligrosa en términos políticos” y agrava las tensiones diplomáticas entre ambos países.
La advertencia iraní llegó luego de que la Argentina oficializara la incorporación de la Fuerza Quds y de trece individuos vinculados a esa estructura en el Registro Público de Personas y Entidades vinculadas a Actos de Terrorismo y su Financiamiento (RePET). La resolución implica la aplicación de sanciones financieras y restricciones operativas, con el objetivo de limitar la capacidad de acción del grupo y evitar que el sistema financiero argentino sea utilizado para financiar actividades terroristas.
Desde la Casa Rosada justificaron la medida al sostener que la Fuerza Quds no actúa como una unidad militar convencional, sino como el brazo externo y operativo del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, especializado en operaciones encubiertas fuera del territorio iraní. En ese marco, el Gobierno argentino la responsabiliza por atentados perpetrados en distintos países y, en particular, por los ataques sufridos en la Argentina durante la década de 1990.
Uno de los principales fundamentos de la decisión oficial es la vinculación de la Fuerza Quds con el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), ocurrido el 18 de julio de 1994 en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos. El ataque, considerado el mayor atentado terrorista en la historia del país, permanece impune a más de tres décadas.
La justicia argentina atribuyó la planificación del atentado a funcionarios del régimen iraní y su ejecución al grupo Hezbollah, con apoyo logístico y operativo de la Fuerza Quds. En la misma línea se encuadró el ataque contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, que causó 29 muertos. Ambos episodios marcaron profundamente la política exterior argentina y su relación con Irán.
A lo largo de los años, distintos gobiernos argentinos sostuvieron la acusación contra Teherán en foros internacionales, aunque con matices y cambios de estrategia diplomática. La decisión adoptada por la administración de Milei representa un endurecimiento explícito de esa postura y una alineación con la política seguida por Estados Unidos e Israel, que también consideran terrorista a la Fuerza Quds.
Tras el anuncio, el Departamento de Estado estadounidense respaldó públicamente la medida y destacó que fortalece el esfuerzo global para combatir el terrorismo patrocinado por Irán. Israel, por su parte, celebró la decisión y llamó a otros países a seguir el ejemplo argentino.
La advertencia iraní se produjo en un contexto interno marcado por protestas, una represión severa y el restablecimiento parcial del acceso a internet tras varios días de bloqueo casi total.