BUENOS AIRES – Como marca la tradición del Círculo Italiano de Buenos Aires, el ciclo anual de las Cenas de los Lunes fue inaugurado el 16 de marzo por el embajador Fabrizio Nicoletti, que llegó a Buenos Aires en octubre pasado desde Panamá, en reemplazo de Fabrizio Lucentini.
Nacido en Catania, en Sicilia, se graduó en Ciencias Políticas en la Universidad Luiss de Roma. En 1988-1989 ingresó por concurso al servicio diplomático italiano. Estuvo destinado en España, Irak, Pakistán, Alemania y Omán.
En su homenaje se presentó la soprano Haydée Dabusti, que interpretó arias de Gianni Schicchi, Tosca y Carmen, seguidas por una versión lírica de O sole mio.
“No creo que haga falta que vuelva a insistir sobre los lazos entre Italia y la Argentina –abrió Nicoletti–. Ustedes los conocen mejor que yo. El único valor agregado que puedo aportar esta noche es que fui enviado por la República Italiana, por el Consejo de Ministros, designado por el presidente de la República, para llevar adelante el Plan de Acción 2025-2030 firmado por Javier Milei y Giorgia Meloni”.
El embajador explicó la importancia de que ese plan se concrete para toda la red diplomática italiana en la Argentina. “Pero para hacerlo no alcanzan solo los vínculos entre gobiernos y funcionarios –señaló–. Hace falta también el apoyo de los empresarios, de las asociaciones y de los ciudadanos”.
Para Nicoletti, el punto de partida está claro. “Todos estamos convencidos de que la relación entre Italia y la Argentina es maravillosa –afirmó con seguridad–. Cada uno de nosotros puede ayudar a fortalecerla todavía más, de generación en generación. Este círculo nació hace más de 150 años. Ustedes son responsables de un traspaso de posta: es fundamental que las próximas generaciones sigan el camino que ustedes están recorriendo”.
Una pregunta del público apuntó justamente a uno de los temas centrales de las comunidades italianas en el exterior: la participación de los jóvenes y el recambio generacional. “El mundo cambia”, reconoció Nicoletti, apoyándose también en su experiencia como padre: los intereses de los jóvenes son distintos en cada época. “¡Entonces cambiemos todos juntos! Los chicos tienen más energía. No hay que frenarla, sino aprovecharla. Como dicen acá... aprovechar la buena onda”.
De los jóvenes pasó a las mujeres. Il Globo le preguntó por qué la presencia femenina en la diplomacia sigue siendo todavía tan limitada.
“Hoy, en el concurso de la Farnesina (para entrar al servicio diplomático, N. de la R.), las candidatas superan a sus colegas varones –respondió Nicoletti–. En el Ministerio de Relaciones Exteriores tenemos mujeres en cargos jerárquicos importantes. Justamente en la Argentina trabajó Teresa Castaldo, embajadora entre 2014 y 2018. En definitiva, las cosas se están moviendo. También en este caso hay un cambio generacional en curso: solo hay que esperar y las mujeres van a llegar a la cima”.
Por último, hubo una comparación con los años que pasó en Panamá, su misión anterior antes de desembarcar en Buenos Aires. “Cada país es distinto, pero hay que vivir con una actitud positiva. Son las personas las que hacen la diferencia. Trabajé en Medio Oriente, Omán, Irán, Pakistán… Después en Cuba: admito que un destino en el Caribe siempre es una suerte. Soy uno de los pocos diplomáticos casados desde siempre con la misma mujer. Y fue ella, mi esposa, la que me dijo: ‘Ahora estamos acá, tranquilos, felices, en un país fantástico’. ¿Qué más se puede pedir?”.