BUENOS AIRES - La histórica empresa FATE anunció este miércoles el cierre definitivo de su planta de San Fernando, una decisión que afecta de manera directa a 920 trabajadores. La medida impacta en uno de los complejos industriales más importantes del sector del neumático y reconfigura un mercado que ya venía golpeado por la caída del consumo interno y el avance de las importaciones.
Pocas horas después del anuncio, las autoridades laborales nacionales y bonaerenses dispusieron la conciliación obligatoria por 15 días. Durante ese período, las partes deberán retrotraer la situación al estado previo al conflicto y abstenerse de adoptar decisiones que alteren el normal desarrollo de las relaciones laborales. En términos prácticos, el cierre queda momentáneamente en suspenso mientras se desarrollan negociaciones formales.
El impacto laboral es el eje del conflicto. Casi mil operarios, técnicos y empleados administrativos quedaron alcanzados por la decisión empresaria en una planta que durante décadas fue uno de los principales polos fabriles de la zona norte del conurbano bonaerense. A los puestos directos se suman empleos indirectos vinculados a proveedores, transporte, servicios y comercios de la zona que dependen del movimiento cotidiano del complejo industrial.
La Unión Industrial Argentina (UIA) manifestó su preocupación por la situación y la vinculó con un deterioro más amplio del empleo fabril. “Lamentamos profundamente el cierre de la planta FATE, empresa nacional que durante décadas generó empleo, tecnología y valor”, expresó la entidad.
También advirtió que “no es un hecho aislado: en dos años la industria perdió casi 65 mil puestos, en un contexto de competencia internacional fuertemente distorsionada”, y reclamó “igualdad de condiciones para competir y poder producir con estándares internacionales y sostener el entramado productivo”.
Hasta ahora, el mercado local de neumáticos estaba integrado por tres grandes fabricantes con planta en el país: FATE, Bridgestone y Pirelli.
Con la eventual salida de la firma nacional, la producción quedaría concentrada en dos compañías multinacionales que deben competir con un fuerte ingreso de cubiertas importadas, principalmente desde Asia. En los últimos meses se registraron picos cercanos a las 900.000 unidades importadas mensuales, en un escenario de baja de precios y presión sobre la producción local.
FATE era proveedora de equipo original para varias terminales automotrices radicadas en la Argentina, entre ellas fabricantes con plantas en El Palomar, Ferreyra, Santa Isabel y General Pacheco. Su posible salida definitiva abre interrogantes sobre el abastecimiento bajo el sistema “just in time”, ya que la homologación de nuevos proveedores no es inmediata y podría afectar las líneas de producción si no se garantiza el suministro.
La empresa atravesaba un proceso de ajuste desde 2019, con reducción de puestos y caída de producción. En 2024 había solicitado la apertura de un procedimiento preventivo de crisis ante la retracción de ventas y la pérdida de mercados externos. En el sector se señalaba que la firma enfrentaba problemas de rentabilidad en un contexto de competencia importada, presión de costos y conflictividad laboral.
Fundada en 1940 bajo el nombre Fábrica Argentina de Telas Engomadas, FATE nació en una planta de apenas mil metros cuadrados en el barrio porteño de Saavedra, impulsada por capitales nacionales y por un inmigrante polaco que apostó al desarrollo industrial. Comenzó produciendo telas impermeables y artículos de caucho y, en 1945, inició la fabricación de neumáticos, actividad que marcaría su identidad durante más de ocho décadas.
En la década del sesenta comenzó la construcción de su complejo en San Fernando, que con el tiempo alcanzó 40 hectáreas y más de 150.000 metros cuadrados cubiertos.
La planta llegó a tener capacidad para producir más de cinco millones de neumáticos por año y durante largos períodos abasteció cerca de una cuarta parte del mercado interno. Aproximadamente el 66% de su producción se destinaba a exportaciones hacia Europa, Estados Unidos y otros mercados.
A lo largo de su trayectoria marcó hitos tecnológicos en la industria nacional, como la producción del primer neumático radial para automóviles fabricado en el país y la puesta en marcha de la primera planta argentina de neumáticos radiales de acero para camiones y ómnibus.
También incursionó en otros rubros industriales, como la fabricación de calculadoras electrónicas en la década del setenta.
Su marca trascendió el ámbito estrictamente industrial. Entre 1985 y 1989 apareció en las camisetas de Boca Juniors y River Plate, en una estrategia publicitaria que la convirtió en un nombre familiar para millones de argentinos. Durante décadas fue identificada como un símbolo de industria nacional y logró atravesar distintos ciclos económicos, gobiernos democráticos y períodos dictatoriales antes de llegar al anuncio de cierre.
El grupo empresario que controla FATE también es propietario de Aluar, la principal productora de aluminio primario del país, y quedó bajo el liderazgo de la familia Madanes, encabezada por Javier Madanes Quintanilla. En los años ochenta, parte de la deuda privada de la compañía fue estatizada y, a lo largo de su historia, accedió a distintos beneficios vinculados a políticas de promoción industrial.
La conciliación obligatoria abre ahora un compás de espera. Durante 15 días, la continuidad laboral de 920 trabajadores dependerá de las negociaciones entre la empresa, el sindicato y las autoridades laborales. Más allá del desenlace, el anuncio de FATE instala una señal de alarma en un sector que ya venía operando al límite y reaviva el debate sobre el rumbo del empleo industrial y el modelo productivo en la Argentina.