MONTEVIDEO – Feltrinelli eligió Uruguay para inaugurar su primera librería fuera de Italia y lo hace en el corazón de la Ciudad Vieja de Montevideo, dentro del emblemático edificio Pablo Ferrando, a pocos pasos de la Plaza Independencia y del Teatro Solís.
La apertura es el resultado de un camino que se fue gestando con el tiempo. “Al final, lo que nos convenció fue una serie de coincidencias que no es tan extraña como puede parecer”, explicó a Il Globo Eva Congil, consejera delegada del Grupo Feltrinelli para España, y subrayó que “la intención de llegar a América Latina siempre estuvo, pero tenía que suceder en el momento indicado, con las personas indicadas y en el lugar indicado”.
El nuevo local ocupa el espacio que durante veinte años albergó a otra librería, Más Puro Verso, durante mucho tiempo un faro cultural de la ciudad. La elección del lugar se definió junto a los socios locales con los que el grupo construyó el proyecto desde el inicio: Alejandro Lagazeta, cofundador y director de la librería y espacio cultural Escaramuza, además de referente de Criatura Editora; Juan Castillo, librero uruguayo y figura histórica de Más Puro Verso; y Pablo Braun, empresario argentino fundador de la librería y editorial Eterna Cadencia.
“La oportunidad se concretó con socios ideales, que conocen perfectamente el mercado y el oficio, y que están muy alineados con nosotros en los valores, en el tipo de librería que queremos y en los editores y autores que buscamos proponer”, señaló Congil.
El vínculo con Uruguay, en realidad, tiene raíces profundas en la historia editorial del grupo. “Hay un dato curioso que no todos conocen: Anagrama pertenece al Grupo Feltrinelli, y el primer país en el que Anagrama distribuyó sus libros fue justamente Uruguay”, reveló.
A mediados de los años setenta, Jorge Herralde, fundador y director de Anagrama, firmó el primer contrato de distribución con Gustavo Fuentes, creador de Gussi Libros, que entonces tenía poco más de veinte años. “En más de cincuenta años nunca cambiamos de distribuidor, así que el lazo con Uruguay es muy estrecho”.
La nueva librería, sin embargo, nace con un objetivo que va mucho más allá de la simple edición y distribución de libros y busca “ser un lugar de encuentro, poner a disposición muchas ideas y generar conversaciones en torno a ellas”.
El modelo sigue la impronta de las tiendas italianas del grupo, con las adaptaciones necesarias. Junto a los libros —“50.000 títulos, con una gran profundidad de catálogo”— habrá también una amplia cafetería en el primer piso, un sector dedicado a vinilos, recitales, presentaciones y actividades culturales.
“Hoy una librería no tiene sentido solo como espacio de venta de libros, sino como ámbito de encuentros, talleres y pensamiento crítico. Esa es la voluntad histórica de Feltrinelli”, explicó, aunque aclaró que “en cada mercado hay que adaptarse: no se trata de replicar un modelo de manera idéntica, sino de ajustarlo al país y a sus lectores”.
Habrá ediciones en italiano, aunque naturalmente el público principal es hispanohablante. En las estanterías se ofrecerá “una selección de libros en italiano, tanto de narrativa como de ensayo”, con la expectativa de que el espacio pueda transformarse, de algún modo, “en una pequeña casa italiana en Uruguay”.
Con la mirada puesta en América Latina, la estrategia del grupo es “avanzar con tranquilidad y concentración, aprovechando las oportunidades cuando se dan las condiciones adecuadas: socios locales sólidos, conocimiento del país y del lector, y un espacio acorde”.
Por ahora, la consigna es consolidar. “Acabamos de inaugurar, tenemos que aprender de esta primera experiencia con un socio local y, si en el futuro se dan las condiciones, replicar. Pero paso a paso”, afirmó.
Abrir una gran librería física en una época dominada por lo digital es una decisión que Congil no duda en calificar como contracorriente. “Carlo (Feltrinelli) suele decir que leer es un acto revolucionario, y creo que abrir una librería lo es también”.
Mientras tanto, el pesimismo y los pronósticos apocalípticos sobre el fin del mercado del libro en papel no se cumplieron. De hecho, explicó que “durante la pandemia hubo incluso un repunte”, que en parte se mantuvo.
“En España, por ejemplo, la situación es estable, con un leve crecimiento anual. La literatura juvenil y también la de adultos crecen en papel”, indicó la responsable del proyecto.
El público cambia, pero no desaparece. “El porcentaje de lectores está aumentando, y quienes leen siguen eligiendo el formato impreso. Este espacio analógico de concentración y de intercambio de lecturas está muy vivo”, sostuvo, aunque reconoció que “cada vez es más difícil convencer a las personas de salir de sus casas y encontrarse en un espacio público. El gran desafío es conectar con el lector, también a través del ecommerce, pero en la librería hay que ofrecer algo más”.
La inauguración oficial, abierta al público, será el sábado 28 de febrero a las 19, con la presencia de Carlo Feltrinelli.
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