BUENOS AIRES – Una despedida que es, sobre todo, un hasta luego, ya que él mismo aseguró que volverá seguido a Buenos Aires. Giampiero Finocchiaro, responsable de la oficina escolar del Consulado, terminó su misión en la Argentina y regresa a Palermo, a su “viejo” rol como director de una escuela pública en uno de los llamados “barrios difíciles” de la ciudad siciliana.
¿Cuál es el balance de estos nueve años de trabajo? “Ante todo dejo una red de profesionales y de escuelas que son conscientes de ser una red – responde –. Superamos la etapa en la que cada institución hacía su propio camino. Tal vez muy lindo, pero aislado. En tiempos de globalización no nos lo podemos permitir. Trabajar de manera articulada es fundamental”.
Hoy la circunscripción de Buenos Aires es la que tiene el mayor número de escuelas paritarias de la red italiana en todo el mundo: nada menos que cinco, a las que se suma la de la circunscripción de Mar del Plata. “En la ciudad costera también logramos un resultado muy importante: abrir un profesorado de italiano en la universidad pública, en la facultad de Ciencias Humanísticas”, agrega.
Pero Finocchiaro también se lleva algo de esta experiencia argentina. “Buenos Aires me enseñó a ser ciudadano del mundo, sin dudas; es mi lugar de elección. Me voy convencido de ser un siculo-porteño – afirma –. Me da felicidad haber alcanzado objetivos que nunca hubiera imaginado”. Logros que también fueron reconocidos a nivel institucional: la Legislatura de la Ciudad lo nombró “personalidad destacada” en el ámbito educativo, y el Concejo Deliberante de Mar del Plata lo distinguió como “huésped ilustre”.
“La verdad es que encontré una comunidad que sabe escuchar, sabe estar junta y sabe compartir – dijo a los amigos que se reunieron para despedirlo –. Para mí eso es muy importante, no por nada soy filósofo y le doy prioridad a la relación por sobre todo lo demás”. Porque – sostiene – todo fenómeno humano es, antes que nada, un fenómeno de relación.
“Mañana por la mañana me subiré a un avión, pero voy a volver seguido. Los quiero mucho, a todos – concluye –. Y hago mío, adaptándolo, un verso de Violeta Parra: Gracias a la Argentina, que me ha dado tanto”.