SANTIAGO DE CHILE – Los incendios forestales que golpean al centro-sur de Chile se agravaron de manera dramática entre el sábado 17 y el domingo 18 de enero. El foco principal se ubica en la región del Biobío, una zona densamente poblada y con fuerte presencia industrial y forestal, situada al sur de Santiago. Allí, el fuego avanzó rápidamente desde áreas rurales y forestales hacia sectores urbanos, obligando a evacuaciones masivas y provocando un saldo trágico de víctimas fatales.
Durante el fin de semana fueron reportados incendios de gran magnitud en comunas como Concepción —capital regional del Biobío, en el centro-sur de Chile—, Penco, Tomé y Lirquén, localidades costeras ubicadas al norte de esa ciudad, y Laja, una comuna del interior de la región. En varios de estos lugares, las llamas alcanzaron barrios residenciales, destruyeron viviendas, interrumpieron el suministro eléctrico y forzaron la evacuación preventiva de instalaciones sensibles, como el Hospital Penco–Lirquén.
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno chileno decretó el Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe para las regiones del Biobío y Ñuble. Se trata de una figura legal que permite al Ejecutivo restringir ciertas libertades, desplegar a las Fuerzas Armadas en tareas de apoyo y concentrar recursos estatales para enfrentar situaciones extremas. En ese marco, también se dispuso toque de queda nocturno en algunas zonas afectadas, una medida excepcional orientada a facilitar las labores de emergencia y resguardar la seguridad de la población.
Ayer por la tarde la Presidencia de Chile informó que el presidente Gabriel Boric Font suspendió parte de su agenda oficial para concentrarse exclusivamente en la crisis. Entre las actividades previstas este lunes figura una reunión en el Palacio de La Moneda con el presidente electo José Antonio Kast, quien asumirá el poder en los próximos meses. El encuentro, según informó el propio Gobierno, se enmarca en la necesidad de coordinar una respuesta conjunta frente a la catástrofe.
El propio Boric confirmó públicamente esa coordinación a través de su cuenta en la red social X. “Conversé con el presidente electo, José Antonio Kast, porque entre nuestro gobierno y el gobierno entrante vamos a afrontar en conjunto los efectos de esta emergencia, actuando coordinadamente para enfrentar la catástrofe y responder a los chilenos y chilenas que hoy nos necesitan”, escribió el mandatario.
En otro mensaje, Boric remarcó el carácter obligatorio de las evacuaciones ordenadas por las autoridades. “Las alertas de evacuación por incendio no son voluntarias. El primer objetivo ante los incendios es salvar vidas. Colaboremos todos en ello”, señaló. En Chile, estas alertas se emiten a través del Sistema de Alerta de Emergencias (SAE), que envía mensajes directos a los teléfonos móviles de la población en riesgo.
El domingo, el presidente también se trasladó a la ciudad de Concepción, capital regional del Biobío, donde se reunió con autoridades locales y nacionales para monitorear las labores de combate del fuego y acelerar el despliegue de recursos. Según informó, el Estado chileno mantiene todos sus medios disponibles para enfrentar la emergencia.
El balance humano es el más grave registrado hasta el momento en esta temporada de incendios. El propio Boric confirmó que hay 18 personas fallecidas. “Hoy tenemos un número confirmado de 18 personas fallecidas, pero tenemos la certeza, desgraciadamente, de que es una cifra que va a aumentar”, expresó. Las víctimas se concentran principalmente en las comunas de Penco y Tomé, dos localidades costeras del Biobío donde el fuego avanzó con gran velocidad sobre zonas habitadas. El presidente también expresó sus condolencias públicas a las familias de las víctimas.
En cuanto a la magnitud del desastre, un balance del domingo por la noche entregado por la Corporación Nacional Forestal (CONAF), el organismo estatal encargado de la prevención y combate de incendios forestales en Chile, afirma que hasta las 23 horas del domingo se mantenían 23 incendios forestales en combate en el país. En la región del Biobío, que se encuentra completamente bajo Alerta Roja, los focos más extensos son el incendio Trinitarias, en la comuna de Concepción, con una superficie preliminar de 14.187 hectáreas; el incendio Rancho Chico, también en Concepción, con 6.154 hectáreas, y el incendio Rucahue Sur, en la comuna de Laja, con 2.999 hectáreas afectadas. Solo estos tres incendios superan las 23 mil hectáreas arrasadas.
Según informó la prensa chilena, los incendios avanzaron peligrosamente hacia áreas urbanas, generando evacuaciones masivas y daños materiales significativos, en un contexto marcado por altas temperaturas, baja humedad y fuertes vientos, condiciones habituales de los veranos chilenos y que favorecen la propagación del fuego.
Las evacuaciones fueron coordinadas por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), el organismo estatal responsable de la gestión de emergencias. Según datos oficiales difundidos durante el fin de semana, más de 50 mil personas debieron abandonar sus hogares de manera preventiva, alrededor de 20 mil solo en la comuna de Penco. También se reportaron decenas de heridos, entre ellos bomberos y brigadistas forestales que trabajan en el combate directo de las llamas.
Hasta el momento no existen conclusiones oficiales sobre el origen de los incendios de gran magnitud registrados durante el fin de semana. No obstante, en el contexto de la actual temporada, BioBioChile ha informado sobre diversas investigaciones judiciales por incendios provocados por negligencia en la región del Biobío, incluyendo casos recientes en San Rosendo, Los Ángeles y Coronel. En uno de ellos, un exbombero y exfuncionario de CONAF fue acusado de haber iniciado un incendio días antes del episodio más crítico.