POSADAS (MISIONES) – Tiene 27 años y siempre vivió en la zona de la "triple frontera" de la provincia de Misiones, donde se encuentran Argentina, Brasil y Paraguay, cruce de caminos para migrantes y trabajadores transfronterizos.

María Chiara Forni se crió en la comunidad italiana de Oberá como si fuera su propia familia.

“Mi madre, de origen piamontés, diseñaba las vestimentas para las fiestas folclóricas –recuerda–. Mi bisabuelo, un auténtico emiliano, nació en Le Budrie, un pueblo del municipio de San Giovanni in Persiceto, en la provincia de Bolonia. Era el sacristán de la iglesia del pueblo".

A él se debe la primera lasaña boloñesa cocinada en Oberá y también el campanario de la iglesia de S. Antonio, construido con otro sanpersicetano, Mario Bovina, a quien la ciudad le dedicó una calle en su nombre.

María Chiara se trasladó luego a Posadas, capital de la provincia, para estudiar periodismo (hizo su tesis en el blog La Sfogliatella, del que fue una de las fundadoras). Y se unió a la Sociedad Italiana de la ciudad, profundizando el estudio del idioma aprendido en casa.

Pero el punto de inflexión para ella llegó este año, gracias a la convocatoria Boomerang de la región Emilia-Romaña, que permite a jóvenes descendientes de inmigrantes pasar una temporada en su tierra natal con una beca.

“Estudié gastronomía –declara con orgullo–. También porque he pasado toda mi vida inmerso en los aromas de la cocina boloñesa".

En Bolonia, María Chiara llevaba mate a la cocina para tomarlo durante las pausas laborales. “Mis compañeros pensaron que me drogaba, porque nunca lo habían visto –recuerda divertida–. Pero al final de mis prácticas, uno de ellos lo pidió en Amazon. Me sentí muy orgullosa".

Un retrato de María Chiara Forni, periodista y microempresaria.

María Chiara regresó a Misiones en julio, justo cuando la crisis económica en Argentina se agravaba.

“Además, exactamente una semana después, murió mi abuela paterna, una gran cocinera –dice, no sin emoción–. No tenía antepasados ​​italianos, pero después de casarse con mi abuelo se había vuelto casi más boloñesa que él".

Fue en memoria de su abuela, y con el deseo de crear algo propio, que María Chiara abrió su propia microempresa, A Bologna con amor, especializada en pasta emiliana: tortelloni, tagliatelle, garganelli...

Un paquete de garganelli de A Bologna con amor.

También organiza, junto a Antonella Bortolotti y Pamela Gurzi, el taller de cocina participativa en la Sociedad Italiana de Posadas: ¡A tavola!

“No es un curso, sino una experiencia –precisa–. Como cuando estás en la cocina de tu abuela o en la cocina de una tía que te enseña una receta".

Cada encuentro está dedicado a un plato típico de la tradición regional italiana, no sólo emiliana: pizza romana, bagna càuda piamontesa, polenta y cròstoli friulanos (postre típico de Carnaval), borlenghi y tigelle (similares a la focaccia pero con diferentes espesores).

“Ponemos una mesa muy larga, con el clásico mantel de todos los días  –explica Chiara–. Invitamos a una persona que sabe cocinar muy bien ese plato y que nos explica los distintos pasos y luego cenamos todos juntos". Y naturalmente, mientras cocinan y comen, surgen recuerdos y anécdotas.

La iniciativa, que comenzó en 2022, tiene tanto éxito que las solicitudes incluso duplican los cupos disponibles.

Aunque conoce bien la cocina típica italiana, Chiara está abierta a la innovación. “Cocino ñoquis con harina de mandioca, un tubérculo muy común en mi zona –dice–. Es un plato típico de Misiones”. Pero podría ser una receta fusion ítalo-misionera.