BUENOS AIRES – La cultura de la reutilización y la regeneración frente a la lógica del “usar y tirar”. Ese fue el eje del encuentro realizado el martes 10 de marzo en la Fundación Proa de Buenos Aires, que fue sede de una nueva edición del Italian Design Day, la iniciativa internacional que promueve en el mundo la excelencia del diseño y la arquitectura italianos. 

La actividad, organizada por el Instituto Italiano de Cultura y la Embajada de Italia en la Argentina junto con Fundación Proa y la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires, llevó por título RE-DISEÑO. Regenerando espacios, objetos, ideas, relaciones, una reflexión sobre el papel de la regeneración urbana, social y ambiental en la ciudad contemporánea. 

Durante la apertura, el embajador de Italia en la Argentina, Fabrizio Nicoletti, destacó la importancia de repensar y volver a usar los espacios urbanos, vinculando además el tema del encuentro con el contexto en el que se desarrollaba. La Fundación Proa está ubicada en pleno barrio de La Boca, a pocos pasos de Caminito, uno de los lugares emblemáticos de la transformación cultural de la ciudad. 

En su intervención, Nicoletti recordó el ejemplo del artista Benito Quinquela Martín, quien a través de sus pinturas ofreció una nueva mirada sobre lo que entonces era un puerto industrial y en 1959 transformó un tramo ferroviario abandonado en el característico pasaje de Caminito. Junto a los vecinos pintó las fachadas de las casas populares con colores vivos, utilizando restos de pintura de los barcos del puerto y creando un museo a cielo abierto que con el tiempo se convirtió en símbolo del barrio, inmortalizando el tango y la identidad obrera de La Boca. 

El invitado especial de la jornada fue el arquitecto italiano Paolo Giandebiaggi, profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Parma, fundador del estudio Giandebiaggi Architettura y representante italiano en el Comité de Arquitectura de la Comisión Europea en Bruselas. Durante su conferencia presentó la experiencia italiana —tanto académica como profesional— en el campo de la regeneración y el aprovechamiento de edificios y espacios urbanos en desuso. 

Giandebiaggi mostró distintos proyectos mediante imágenes de “antes y después”, para ilustrar cómo construcciones abandonadas pueden encontrar nuevas funciones: un viejo hospital transformado en hotel, una granja reconvertida en vivienda o estructuras industriales adaptadas a nuevos usos urbanos. 

En la base de su enfoque hay un principio clave: “Yo busco la vocación del edificio”, explicó, subrayando la importancia de analizar en profundidad cada estructura antes de intervenir. “Hay que hacer análisis preliminares para que la intervención del arquitecto sea eficiente y económica”, afirmó. 

En su estudio, contó, solo dos proyectos de cada diez corresponden a edificios nuevos, mientras que la mayoría consiste en restauraciones, regeneraciones o remodelaciones. “Demoler lo menos posible para mí es un éxito arquitectónico”, agregó. 

El concepto que guió la conferencia, “Reuse of Ex” –reutilizar lo que ya existe–, propone una visión de la arquitectura contemporánea en la que memoria e innovación dialogan para devolver funcionalidad y valor social a edificios y áreas urbanas degradadas. 

Luego se realizó una mesa redonda con la participación de los arquitectos Roberto Converti y Álvaro García Resta, que generó un espacio de diálogo e intercambio entre especialistas del ámbito académico y profesional de Italia y la Argentina. 

El encuentro concluyó con un cóctel de networking en los espacios de la Fundación Proa, una instancia que fortaleció los vínculos de cooperación cultural y académica entre ambos países en el campo de la arquitectura y el diseño.