ROMA - El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, propuso en Roma que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, pueda liderar una instancia de articulación política entre países de América Latina, con el objetivo de coordinar políticas comunes frente a la migración irregular y el crimen organizado. La idea fue planteada durante una reunión bilateral en el Palacio Chigi, que marcó el cierre de la gira europea del dirigente chileno.

“Le dejamos planteado que en algún momento podría celebrarse una reunión para recibir a distintos presidentes de Sudamérica y de Centroamérica, para ir generando alianzas en temas que nos interesan”, sostuvo Kast ante la prensa tras el encuentro. Según detalló, la propia Meloni sugirió avanzar, de manera incipiente, en un espacio de diálogo que reúna a mandatarios de la región con líneas de trabajo compartidas.

El líder de la ultraderecha chilena enmarcó la propuesta en el escenario político actual del continente, atravesado por el fortalecimiento de gobiernos conservadores. En ese sentido, mencionó a países como Argentina, Ecuador, Paraguay y Bolivia, y subrayó la necesidad de una respuesta conjunta frente a fenómenos transnacionales. “Si no nos coordinamos a nivel internacional, el crimen organizado va a seguir influyendo negativamente en nuestras naciones”, advirtió.

Durante la reunión también se abordaron cuestiones económicas y demográficas. Kast puso el foco en el bajo nivel de natalidad en Chile —una de las tasas de fecundidad más bajas del mundo— y en la necesidad de promover políticas de apoyo a las familias, un tema central en la agenda del gobierno italiano. Del encuentro participaron además el futuro canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, y la ministra de la Familia de Italia, Eugenia Roccella.

En materia de seguridad, el presidente electo destacó el modelo penitenciario italiano, en particular el régimen 41-bis, que contempla el aislamiento total de los jefes de la mafia. También mencionó el caso de El Salvador, donde el gobierno de Nayib Bukele implementó un sistema de encarcelamiento extremo para los líderes de las pandillas. “Necesitamos recuperar el control de las cárceles y cortar las rutas del dinero”, afirmó, al tiempo que confirmó que la inmigración irregular pasará a ser considerada delito en Chile.

Consultado sobre si su futuro gobierno se parecerá más al de Meloni o al del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, Kast buscó diferenciarse. Aseguró que Chile “tiene sus propias características”, aunque reconoció que tomará como referencia políticas aplicadas en otros países, como el combate a la inflación en Argentina o las estrategias de control migratorio en Europa Central y el Caribe.

Por su parte, Meloni difundió un video del encuentro en su cuenta de X, donde celebró la reunión con el mandatario electo chileno y destacó la voluntad de ampliar la cooperación bilateral. “Compartimos la importancia de intensificar el diálogo y la colaboración con socios latinoamericanos en sectores estratégicos”, escribió, con especial mención a la energía y las materias primas críticas.

La visita a Roma puso fin a una semana intensa para Kast en Europa, que incluyó su participación en una cumbre conservadora en Bruselas y reuniones con el primer ministro húngaro en Budapest. De regreso a Santiago, el dirigente deberá definir los últimos nombramientos de su gabinete antes de asumir el próximo 11 de marzo, mientras mantiene abierta la posibilidad de un viaje a Estados Unidos en la antesala del cambio de mando.