BUENOS AIRES— Miles de jubilados, respaldados por sindicatos y organizaciones sociales, hinchas de futbol y personas autoconvocadas, se movilizaron ayer en el centro porteño en medio de un megaoperativo de seguridad con 2.400 efectivos y vallas triples alrededor del Congreso, en una protesta masiva que exigió recomposición previsional y justicia por la represión del 12 de marzo.
Aunque el gobierno desplegó un enorme dispositivo y anunció más temprano que estaba dispuesto a reprimir, la movilización mantuvo un tono mayormente pacífico, salvo incidentes aislados al cierre.
Desde temprano las fuerzas federales se apostaron detrás de vallas que rodearon 15 manzanas y suspendieron temporalmente el protocolo antipiquetes.
Pese a esto, hacia las 15:30, columnas de jubilados -algunos con bastones o en sillas de ruedas- comenzaron a llenar la Plaza del Congreso. También se sumaron columnas de sindicatos y agrupaciones políticas que colmaron el lugar.
El fotógrafo Pablo Grillo -en estado crítico tras ser herido por un cartucho de gas lacrimógeno- se convirtió en emblema de la marcha. El sindicato de prensa SIPREBA decidió concentrar en la esquina de Yrigoyen y Solís, donde el joven reportero fue atacado. Su rostro apareció en globos, remeras y carteles junto a consignas como “Basta de gobiernos represores”. Luego de la fuerte represión de la semana pasada, algunos periodistas decidieron cubrir la manifestación con máscaras y cascos para protegerse.
Al caer el sol, grupos reducidos lanzaron botellazos y atacaron vallas con fuego, pero no representaron el clima de la marcha.
El episodio más grave ocurrió cuando un hombre agredió a un periodista de TN y terminó detenido.