BUENOS AIRES - Miles de personas se movilizaron este lunes desde el Congreso hasta Plaza de Mayo en el marco del Día Internacional de la Mujer. La convocatoria, impulsada por el colectivo Ni Una Menos y acompañada por organizaciones sociales, sindicales y políticas, se replicó en distintas ciudades del país y volvió a poner en el centro de la agenda los reclamos por igualdad, justicia y el fin de la violencia machista.

Pasado el mediodía comenzaron a concentrarse columnas de manifestantes sobre la Avenida de Mayo. Una escena se repetía a lo largo de la marcha: grupos de amigas sostenían carteles hechos a mano, con cartulinas de colores y brillo. “Marcho hoy con mis amigas para no marchar mañana por ellas”, decía uno.

Otro, escrito con letras grandes, resumía el clima de la jornada: “Nuestro grito viene de un corazón cansado de vivir con miedo”.

Entre la multitud, una joven levantaba un cartel verde: “Calladitas nunca más”. A pocos metros, otra mujer sostenía un cartón escrito con marcador: “No vengo por moda, vengo porque tengo historia”.

Las paredes también hablaban. “Escuchen a Arcoiris”, rezaban carteles en referencia a la niña que denunció haber sido víctima de abuso sexual por parte de su abuelo y cuya situación judicial derivó en un polémico proceso de revinculación familiar.

(Foto: Paula Llana)

La marcha reunió además reclamos de distintos sectores del movimiento. El colectivo travesti trans se hizo escuchar con fuerza. “Señor, señora, no sea indiferente, se mata a travestis en la cara de la gente”, cantaban integrantes de Históricas Argentinas mientras sostenían un cartel que exigía una ley de reparación histórica para el colectivo.

(Foto: Paula Llana)

Entre las columnas también avanzaban organizaciones de familiares de víctimas. Las Madres Víctimas de Trata marcharon con sus banderas y fotos, reclamando justicia y denunciando la persistencia de redes de explotación.

(Foto: Paula Llana)

El clima de la movilización combinó consignas políticas, memoria y escenas cotidianas. Muchas mujeres participaron junto a sus hijos e hijas pequeños, que caminaban entre los carteles y las banderas. Desde un balcón sobre la Avenida de Mayo, la socióloga y referente feminista Dora Barrancos apareció para saludar a quienes avanzaban hacia Plaza de Mayo, gesto que fue respondido con aplausos y cantos.

Este 8M también se desarrolló en un contexto político distinto al de años anteriores. Desde la asunción de Javier Milei, el Gobierno eliminó el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidades y recortó programas destinados a prevenir la violencia de género, como la Línea 144 y el plan Acompañar. Para muchas de las organizaciones presentes, esos cambios representan un retroceso en las políticas públicas de igualdad y fueron uno de los motivos que impulsaron a volver a llenar las calles.

La jornada estuvo atravesada por críticas al rumbo económico y a las políticas del gobierno nacional. Entre las consignas más repetidas se escucharon reclamos contra el ajuste, la precarización laboral y el desmantelamiento de programas destinados a prevenir la violencia de género.

El acto central concluyó con la lectura de un documento colectivo elaborado por organizaciones feministas y sociales. Allí se reiteraron demandas históricas del movimiento, como la implementación plena de la Educación Sexual Integral, el cumplimiento de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, políticas para reducir la brecha salarial y medidas para prevenir los femicidios.

Según relevamientos de organizaciones especializadas, en 2025 se registraron 262 femicidios en Argentina. En lo que va de 2026, distintos observatorios contabilizan decenas de casos, cifras que continúan alimentando uno de los reclamos centrales de cada nueva movilización del 8M.