BUENOS AIRES – Más Italia en Argentina y en toda América Latina. Ese podría ser el lema de la misión en Buenos Aires de la vicepresidenta del Senado italiano, Licia Ronzulli (Forza Italia), quien estuvo acompañada por una delegación de empresarios italianos. La iniciativa fue organizada por la asociación I Sud del Mondo y el Grupo de Amistad Italia-Argentina, impulsado por el senador Mario Borghese del MAIE.

El deporte y el mundo productivo fueron los pilares de este renovado vínculo político y cultural entre ambos países, según se discutió en el seminario “El deporte y la empresa como motor del crecimiento social y económico y como herramienta para la diplomacia pública”. El evento, realizado el 26 de marzo en el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, contó con la presencia del embajador italiano Fabrizio Lucentini y de los dos parlamentarios del MAIE electos en la circunscripción latinoamericana: el senador Mario Borghese y el diputado Franco Tirelli.

Matías López, vicepresidente de la Legislatura porteña, abrió el encuentro recordando cómo los inmigrantes contribuyeron al desarrollo de la ciudad en las dos áreas mencionadas en el título del seminario. “Fundaron empresas y crearon clubes deportivos, asociaciones barriales. Porque sabían que el deporte une. Cuando aparece una pelota, todos nos entendemos de inmediato, aunque hablemos idiomas distintos y tengamos diferentes religiones”, afirmó.

No es casualidad que el Ministerio del Exterior de Italia (MAECI) haya creado una división dedicada a la diplomacia deportiva, con el objetivo de dar un marco institucional a iniciativas en este ámbito, tal como recordó Giuseppe Galati, director científico de la asociación I Sud del Mondo.

En octubre de 2024, la visita de Antonio Tajani, vicepresidente del Consejo y ministro de Relaciones Exteriores de Italia, sirvió como ocasión para la firma de una declaración de intenciones sobre cooperación deportiva entre los dos países, en conjunto con el entonces secretario de Deportes de Argentina, Daniel Scioli.

“Desde hace dos años, las relaciones bilaterales entre Italia y Argentina son muy dinámicas”, señaló Galati, quien mencionó un antecedente: un protocolo de colaboración en materia cultural y educativa firmado en 1988, pero que pronto cayó en el olvido. Ahora el contexto es diferente. “Con las negociaciones comerciales entre la Unión Europea y el Mercosur, las relaciones deben reactivarse”, enfatizó. Y recordó la presencia histórica de empresas italianas en Argentina, como Generali, Ferrero, Techint, Enel y Fiat.

La relación entre deporte y empresa no es casual. “Existe una verdadera economía del deporte –explicó Galati–. Basta pensar en el impacto que generan los eventos deportivos en los territorios donde se celebran. A esto se suma toda la industria asociada, como la indumentaria y el merchandising. Además, la economía del deporte tiene una particularidad: es incompatible con el monopolio, ya que este haría desaparecer el propio sector”.

Licia Ronzulli destacó las similitudes entre la tradición deportiva italiana y la argentina. “Donde llega el deporte, llega el desarrollo –afirmó–. Tiene un valor educativo y, en algunos casos, incluso de superación personal. Las empresas que apoyan el deporte en contextos vulnerables ayudan a fortalecer las comunidades”.

La senadora Licia Ronzulli. (Foto F. Capelli)

Tanto es así que en Italia existe un banco público, el Instituto de Crédito Deportivo, dedicado a financiar proyectos en los sectores del deporte y la cultura.

“Somos un caso único en el mundo –señaló Beniamino Quintieri, presidente del organismo–. En 60 años, hemos contribuido a la construcción de 42.000 infraestructuras deportivas, conscientes de que cada euro invertido genera un retorno de cuatro euros para el Estado. No solo en términos de salud física y mental, sino también en seguridad, prevención del delito y atracción de turistas hacia regiones revitalizadas por estas inversiones. Permitimos que municipios, organizaciones sin fines de lucro e incluso parroquias construyan instalaciones deportivas reduciendo los costos”.

Michele Monaco, representante de ERSAF (asociación de entidades privadas de formación profesional y superior), subrayó la importancia de superar la dicotomía entre educación y empresa.

“Es fundamental formar profesionales capacitados para operar en entornos deportivos internacionales”, sostuvo. Mencionó la diplomatura para dirigentes de asociaciones de la comunidad italiana de la CIAAE-UBA, que espera obtener un reconocimiento oficial en Italia. “Sería ideal que este curso otorgara al menos 30 créditos académicos, aplicables a una futura licenciatura en Italia”, explicó.

Además, anunció la oferta de nueve becas por un total de 90.000 euros para egresados de escuelas privadas en Argentina que deseen inscribirse en Italia en la carrera de Mediación Lingüística. “Los ganadores serán seleccionados según su trayectoria académica, motivación y situación económica familiar”, indicó.

En diálogo con Il Globo, Licia Ronzulli expresó su satisfacción con la misión. “Ayer estuvimos en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y en el Senado de la Nación, profundizando el diálogo entre los dos países en el ámbito de la diplomacia parlamentaria – comentó–. No se firmó ningún acuerdo institucional, porque se trata de una misión impulsada por un grupo de amistad, pero estas relaciones servirán como base para futuras colaboraciones”.