BUENOS AIRES - Desde diciembre de 2023, cuando Javier Milei asumió la presidencia, cerraron 15.564 empresas en todo el país y se perdieron 98.800 empleos registrados en el sector privado. Así lo indica un informe del Instituto Argentina Grande, que alerta sobre un deterioro productivo generalizado que no distingue provincias ni rubros.
El informe revela que todas las provincias perdieron unidades productivas, incluidas aquellas vinculadas a la explotación de recursos naturales, consideradas menos sensibles al ciclo económico. Las más afectadas son la provincia de Buenos Aires, Córdoba y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, epicentros del cierre masivo de empresas, comercios e industrias.
Los sectores más castigados fueron la industria manufacturera y la construcción, aunque también sufrieron fuertes caídas las pymes comerciales. Solo algunos segmentos de servicios personales y administrativos mostraron un leve crecimiento, insuficiente para revertir la tendencia.
La provincia de Buenos Aires encabeza el ranking con casi 4.300 empresas cerradas y más de 33.000 puestos de trabajo perdidos. En contraste, Neuquén, apalancada por la actividad petrolera, logró sumar 6.151 empleos, aunque sin compensar la destrucción laboral nacional.
El modelo económico impulsado por el gobierno, basado en una apertura comercial sin protección, un Estado achicado y una producción primarizada, genera según el informe “empleo de menor calificación, caída del consumo y ruptura de las cadenas de pago”. El fenómeno se produce en un contexto de pérdida del poder adquisitivo y contracción general del mercado interno.
La promesa oficial de que el sector privado absorbería a los despedidos del Estado no se concretó: los más de 50.000 cesanteados del sector público no encontraron alternativas en un sector privado que también comenzó a retroceder.
Como reflejo de la crisis sectorial, se destaca el colapso del sector panadero, donde cerraron 14.000 locales en 18 meses y las ventas cayeron a la mitad, según cámaras empresarias.
En estos 21 meses de gobierno, el panorama para el entramado productivo muestra un quiebre profundo, con una economía paralizada y una recesión que no encuentra piso, a pesar del discurso oficial que insiste en la necesidad de “liberar al mercado”.