Un estudio de Goletta Verde y Goletta dei Laghi, las iniciativas de la asociación ambientalista Legambiente, que monitorean el estado de las aguas italianas durante el verano, sostiene que el 32% de las costas de los mares y lagos italianos están contaminados por desechos fecales.

Esto significa que cada 78 kilómetros de la costa del mar de hay un tramo ilegal de descarga de aguas residuales.

Los dos barcos, que forman parte del estudio, apoyados por más de 200 voluntarios locales, recorrieron la costa mediterránea desde Génova hasta Trieste y los 40 lagos de la península.

En cientos de localidades tomaron muestras de agua y las hicieron analizar para detectar la presencia de enterococos intestinales y Escherichia coli, las bacterias fecales que van a parar al mar desde las alcantarillas, cuando las depuradoras no funcionan o no están. Cosa que en Italia sigue ocurriendo en el 44% de los vertidos de aguas residuales.

En el mar, la Goletta Verde sacó agua de 262 puntos, el 49% en las bocas y el 51% en el mar. El 36% de los puntos del litoral marítimo resultaron fuera de los límites legales: el 30% fueron catalogados como "muy contaminados", mientras que el 6% fueron caracterizados como "contaminados".

De los 40 lagos, se tomaron muestras en 125 puntos: 48% en la desembocadura de los cursos de agua, 52% en alta mar.

El 23% de las muestras resultaron fuera de los límites legales, 29 de 125. Solo en el 15% de los puntos visitados por los voluntarios de Goletta verde se vio el cartel informativo sobre la calidad del agua, obligatorio por ley desde hace muchos años.

"La mala depuración -dijo Stefano Ciafani, presidente de Legambiente- sigue siendo una emergencia crónica en nuestro país. Además de amenazar el mar, los lagos y la biodiversidad, costará cientos de millones de euros en los próximos años, debido al pago de multas que Europa no nos perdonará".

Luego de los resultados del informe, la asociación hizo tres peticiones al Gobierno: nombrar inmediatamente un nuevo comisario de depuración, para construir las plantas que faltan y evitar multas europeas; acelerar el ritmo de nuevas áreas protegidas, para alcanzar la meta del 30% del territorio protegido al 2030; y liberar las autorizaciones para 72 proyectos eólicos marinos a lo largo de las costas de Sicilia, Cerdeña, Puglia, Lazio, Calabria, Emilia-Romaña y Molise.