BANTINE (SASSARI) – La de Francisco Zazzu es una historia de "migración de raíces" más que de turismo de raíces.

Se mudó de Argentina a Baltine (Sassari), el pueblo de origen de sus abuelos, en Cerdeña.

No el de la Costa Esmeralda, donde pasan sus vacaciones las personalidades italianas y los multimillonarios rusos, sino en el interior de la isla, donde sobrevive una cultura antigua, ligada más a la tierra que al mar, como lo demuestran los ingredientes de las recetas típicas: carne, ricotta, verduras y pan.

“Visité en 2009 el pueblo de Bantine, que hoy tiene 40 habitantes –explica Francisco–. La hermana de mi abuela todavía estaba viva en ese momento. Conocí a los primos de mi padre y a sus hijos. Me enamoré del lugar".

De regreso a Argentina, a Ituzaingó (en el conurbano de Buenos Aires), Francisco terminó la Facultad de Periodismo de la Universidad Católica de Buenos Aires (UCA) y luego se graduó como traductor público en la Universidad de El Salvador.

“En 2020, en plena pandemia, murió la hermana de mi abuela, sin herederos directos –cuenta–. Por eso la casa es heredada por un grupo de familiares".

Es entonces cuando su tío, recordando el deseo de Francisco de vivir en Bantine, le ofrece comprarlo. Francisco lo consultó con la familia y terminó aceptando.

En mayo se trasladó a Bantine. “Trabajo para un periódico en Estados Unidos, así que no cambia nada si estoy en Italia o Argentina”, explica. Además, es uno de los fundadores del blog La Sfogliatella, en el que habla de su experiencia de migración de retorno. 

En agosto lo siguió su novia, que actualmente se encuentra muy ocupada aprendiendo italiano.

¿Cómo fue el proceso de adaptación? “Puedo decir que ya soy Francesco, a la manera italiana, para todos –afirma–. Ya conocía a los habitantes, prácticamente todos somos parientes."

Eso sí, no hay comercios y es indispensable tener un auto. “Pero, por otro lado, está toda la riqueza cultural y natural de Cerdeña –afirma con seguridad–. De todas formas mi primo e mis tíos también viven acá. Y están muchos lugares para conoscer., recién visité Bosa. Y el mar más lindo del mundo a 40 minutos".

Fue descubrir un mundo hecho de vínculos de solidaridad antes incluso de sangre. “Cuando todavía no tenía coche, siempre había alguien que se ofrecía a llevarme de compras –relata–. O nos invitaban a almorzar o cenar".

Como en una novela de Marcello Fois, el escritor sardo autor de Stirpe (Einaudi), la saga de la familia Chironi, Francisco encuentra la casa de su tía, aparentemente vacía, pero impregnada de su presencia. 

“Cada rincón tenía su huella y hablaba de ella –afirma emocionado–. Encontramos fotografías, objetos, recuerdos que me hicieron querer reconstruir la historia de esa parte de la familia que quedó en Italia, de antepasados ​​que no conozco. Por suerte el pueblo de Bantine tiene una gran memoria histórica. Basta solo con preguntar y siempre habrá alguien dispuesto a narrarla".