BUENOS AIRES - La investigación judicial por una obra de arte robada durante el nazismo dio un paso clave en las últimas horas. Especialistas argentinos confirmaron que el cuadro Retrato de una dama, hallado en una vivienda de Mar del Plata, fue pintado por el artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Ceruti, conocido como Il Pitocchetto, y tiene un valor estimado de 250.000 euros.
La pintura había permanecido desaparecida durante más de ocho décadas, luego de haber sido sustraída por el régimen nazi en los Países Bajos al marchante judío Jacques Goudstikker, una de las principales víctimas del expolio artístico perpetrado durante la Segunda Guerra Mundial.
El peritaje fue realizado por especialistas de la Academia Nacional de Bellas Artes, quienes concluyeron que la obra no pertenece a Giuseppe Ghislandi —atribución sostenida durante años— sino que corresponde al naturalismo lombardo del siglo XVIII, característico de Ceruti. El análisis incluyó estudios estilísticos, documentación histórica y registros del Instituto Neerlandés de Historia del Arte.
Según el informe técnico, el estado de conservación del óleo es estable, aunque presenta roturas e intervenciones realizadas en distintas etapas. Aun así, su calidad pictórica sostiene una cotización que ronda los 250 mil euros en el mercado internacional.
El caso salió a la luz en 2025, cuando periodistas de un diario neerlandés identificaron el cuadro en imágenes publicadas en un aviso inmobiliario de una casa en Mar del Plata. La vivienda pertenecía a Patricia Kadgien, hija de Friedrich Kadgien, un ex funcionario del aparato financiero del Tercer Reich que se radicó en la Argentina tras la guerra.
Tras una serie de allanamientos y medidas judiciales, la obra fue finalmente entregada a la Justicia y quedó bajo custodia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En paralelo, la fiscalía de Mar del Plata mantiene abierta una causa por encubrimiento agravado, enmarcada en delitos de lesa humanidad, que son imprescriptibles.
La confirmación de la autoría refuerza el reclamo de los herederos de Goudstikker, quienes buscan la restitución del cuadro. Además, el avance judicial vuelve a poner en foco el recorrido de piezas artísticas expoliadas por el nazismo y su llegada a distintos países de América Latina tras el fin de la guerra.