BUENOS AIRES – La situación económica, la inflación y la deuda pública son los temas que marcan la agenda de cualquier debate en la Argentina. Y no fue la excepción en el encuentro del Círculo Italiano, en el marco de las tradicionales Cenas de los lunes, con el economista Pablo Guidotti. Formado en la Escuela de Chicago, actualmente es decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella, economista del Fondo Monetario Internacional (FMI) y autor de numerosas publicaciones en revistas académicas.

Guidotti enmarcó su análisis sobre la Argentina dentro del contexto internacional, en particular el impacto de la administración Trump en la economía global, el problema de la inflación y la política monetaria a escala mundial, y qué implicancias tiene todo esto para las economías emergentes y en desarrollo. Finalmente, explicó cómo se inserta la Argentina en ese escenario.

“Cuando Trump ganó las elecciones –dijo– se generaron fuertes expectativas sobre las medidas que iba a tomar, sobre todo porque durante la campaña había anticipado que iba a considerar los aranceles a las importaciones como parte central de su política”.

Según Guidotti, esto alarmó al mundo académico, porque desde la posguerra Estados Unidos había sido promotor del multilateralismo, entendido como una forma de garantizar la paz, la democracia y la estabilidad política global.

Trump, con modos toscos y poco claros, no explicaba con precisión su objetivo. “Que era el reshoring –aclara Guidotti–: traer de nuevo la producción dentro de las fronteras nacionales, sobre todo de bienes vinculados a la defensa y la seguridad nacional”.

Las amenazas, afirmaciones y posteriores desmentidas generaron una altísima incertidumbre, hasta que los países empezaron a negociar. Hoy el nivel promedio de los aranceles de EE.UU. subió del 3% al 15%, un récord desde la Segunda Guerra Mundial. El proteccionismo ralentizó el crecimiento del país, aunque sin riesgo de recesión, según el FMI, que proyecta para 2025-26 un crecimiento de entre 1,5% y 2%.

“Los aranceles tuvieron un efecto mínimo en los precios –afirma Guidotti–. La Fed prevé una inflación del 3%, considerada transitoria, por lo que no requerirá políticas monetarias restrictivas. La Fed está más preocupada por la desaceleración económica y por el mercado laboral, al punto de haber anunciado una próxima baja de tasas de interés”.

¿Y cómo se ubican las economías emergentes en este escenario? Guidotti se mostró optimista. “El panorama es relativamente favorable –señaló–. Los problemas y las incertidumbres están concentrados en las economías avanzadas y probablemente veremos una reducción de las tasas internacionales, lo que mejoraría las condiciones de financiamiento para los países en desarrollo y emergentes”.

La Argentina atraviesa un momento muy particular. Por un lado, explica el economista, “las condiciones internacionales no son malas: tasas internacionales que tienden a la baja, cierto orden en las cadenas de abastecimiento y precios de las materias primas que, con altibajos, siguen relativamente altos respecto de los promedios históricos”.

De izquierda a derecha: el presidente del Círculo, Giorgio Alliata Di Montereale, Tosi, Guidotti y el embajador de Panamá.

Estos factores deberían ofrecer oportunidades a los países exportadores. La Argentina es uno de ellos, pero no logra aprovecharlas, principalmente por problemas internos.

“Nuestro principal problema es la falta de estabilidad macroeconómica –advierte Guidotti–: inflación alta y persistente, dificultades para generar superávits fiscales creíbles, dependencia de la emisión monetaria y controles que distorsionan los mercados”. Todo esto impide sacar provecho de los vientos favorables en el escenario internacional.

La prioridad, sostiene, es generar credibilidad. Eso significa diseñar un programa fiscal que reduzca el déficit sin medidas recesivas extremas. En este sentido, Guidotti recuerda los trabajos del economista italiano Sergio Giavazzi, según los cuales, en regímenes de austeridad, reducir el gasto público es mejor que aumentar los impuestos. Además, es clave coordinar la política fiscal y monetaria para bajar la inflación de manera sostenible y crear condiciones que atraigan inversiones, especialmente en sectores con alto potencial (energía, agroindustria, minerales estratégicos).

En esa línea, Guidotti es un firme defensor del RIGI, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, creado hace un año para atraer capitales y que garantiza a quienes invierten 200 mil millones de pesos en Argentina estabilidad fiscal durante 30 años.

“También es necesario fortalecer las instituciones, porque sin seguridad jurídica ni reglas claras no llegarán capitales privados, incluso en un contexto global favorable –remarca–. Solo si la Argentina logra estabilizarse podrá aprovechar tres grandes tendencias globales que se perfilan para los próximos años”.

Se refiere a la reorganización de las cadenas productivas, donde los países capaces de proveer energía y alimentos de manera segura tendrán un rol clave; la creciente demanda de minerales críticos para la llamada transición energética; y el mercado agroalimentario global, cada vez más relevante por motivos geopolíticos y de seguridad alimentaria.

“Pero sin un plan creíble –advierte Guidotti– corremos el riesgo de perder esta ventana histórica y seguir atrapados en crisis cíclicas y aislamiento financiero”.