LIMA - Perú volvió a cambiar de jefe de Estado antes de completar un mandato. El Congreso aprobó la moción de censura contra José Jerí y lo desplazó de la Presidencia que ejercía de manera interina desde octubre de 2025, cuando había asumido tras la salida de Dina Boluarte. Con 75 votos a favor, 24 en contra y 3 abstenciones, el Parlamento activó un nuevo recambio en un país que acumula una inestabilidad crónica desde 2016.

La caída de Jerí estuvo precedida por una serie de denuncias que erosionaron su respaldo político. El episodio más resonante fue el denominado “Chifagate”, una investigación periodística que reveló encuentros reservados con empresarios chinos vinculados a contratos estatales. La difusión de imágenes de una de esas reuniones —en un restaurante al que habría asistido con el rostro cubierto— derivó en actuaciones del Ministerio Público por presunto tráfico de influencias y patrocinio ilegal.

A ese frente judicial se sumaron cuestionamientos por supuestas contrataciones de mujeres que habrían ingresado a dependencias públicas tras reuniones privadas en el Palacio de Gobierno. El avance de estas acusaciones terminó por quebrar alianzas parlamentarias que hasta entonces sostenían su continuidad.

El Congreso peruano es unicameral —a diferencia del sistema argentino, que divide el Poder Legislativo entre Diputados y Senado—, lo que permite que con mayoría simple se remueva al presidente. En la última década, ese mecanismo fue utilizado en reiteradas ocasiones y convirtió al país en uno de los más inestables de América del Sur en términos institucionales.

Ahora la atención está puesta en la sesión convocada para este miércoles a las 18 (hora local), cuando el pleno deberá elegir al nuevo titular del Parlamento. Por línea sucesoria, quien resulte electo quedará automáticamente al frente del Ejecutivo hasta el 28 de julio, día en que asumirá quien gane las elecciones generales previstas para el 12 de abril.

Hay cuatro candidatos en carrera. Por la derecha se postulan María del Carmen Alva, de Acción Popular y expresidenta del Congreso entre 2021 y 2022, y Héctor Acuña, ingeniero civil y hermano del actual candidato presidencial César Acuña. Desde la izquierda compiten el sociólogo Edgar Reymundo, del Bloque Democrático Popular, y el exmagistrado de la Corte Suprema José Balcázar, referente de Perú Libre, el partido que llevó a Pedro Castillo a la Casa de Pizarro en 2021 antes de su propia destitución.

El próximo mandatario interino tendrá la tarea de conducir una transición breve en un escenario de fuerte fragmentación partidaria y apatía social. En abril no solo se elegirá presidente y vicepresidente, sino también senadores por primera vez en treinta años, ya que el país volverá a un esquema bicameral. Para parte del arco político, ese cambio podría contribuir a ordenar un sistema que en los últimos años mostró dificultades para completar los períodos constitucionales.