LIMA – Lo que en un primer momento parecía apenas un reportaje sobre una cena nocturna y discreta en un chifa (restaurante de cocina fusión peruano-china) del distrito limeño de San Borja se transformó rápidamente en uno de los casos políticos más delicados de los últimos meses en Perú.

En el centro de la polémica está el presidente interino José Jerí, cuestionado por falta de transparencia tras haberse reunido por segunda vez con el empresario chino Zhihua Yang fuera de cualquier agenda oficial, en un contexto que despierta interrogantes sobre posibles conflictos de intereses y la influencia de grandes capitales extranjeros.

Según lo que trascendió, el encuentro se habría realizado entrada la noche, sin ningún registro formal. Jerí habría llegado al lugar con una campera con capucha, aparentemente para evitar ser fotografiado, un detalle que captó de inmediato la atención de los medios y encendió sospechas en el Congreso.

La figura clave de toda la trama es el empresario chino Zhihua Yang, radicado en Perú desde hace más de veinte años y al frente de un conglomerado con intereses en varios sectores estratégicos.

Entre sus compañías se destaca Hidroeléctrica América SAC, concesionaria del proyecto Central Hidroeléctrica Pachachaca 2, en la región de Apurímac.

La iniciativa, adjudicada en 2023 durante el gobierno de Dina Boluarte y valuada en más de 224 millones de dólares, prometía llevar electricidad a zonas rurales en beneficio de más de 50.000 personas. Sin embargo, a pocos meses del vencimiento contractual previsto para el 3 de marzo de 2026, las obras están prácticamente paralizadas: solo se realizaron estudios preliminares y una ruta hoy abandonada.

El organismo regulador Osinergmin advirtió reiterados incumplimientos ya desde julio de 2023, señalando la falta de envío de información necesaria para la fiscalización, una infracción que podría derivar en sanciones.

Otra de sus empresas, Tenda Cerámicas AC, también quedó bajo cuestionamiento: según denuncias de agroexportadores y del diputado Carlos Zeballos, la firma operaría en la región de Ica sin habilitaciones municipales, sin zonificación aprobada para el uso industrial del terreno donde funciona la planta y sin permisos ambientales.

El presidente rechazó todas las acusaciones y sostuvo que se trató de una invitación personal vinculada a la coordinación del Día de la Amistad Perú–China, previsto para el 1° de febrero de 2026, y que su relación con Yang se remonta a la época en que era diputado.

Jerí aclaró además que no convocó la reunión, sino que asistió como invitado, y explicó que el horario nocturno y la vestimenta informal fueron elegidos simplemente para evitar interrupciones, ya que —según su estilo de contacto directo con la ciudadanía— la gente suele acercarse a hablarle con frecuencia.

Sin embargo, el contexto en el que se desarrolló la cena generó una inmediata alerta política. El edificio de San Borja no alberga solo el restaurante: en los pisos superiores funcionan varias sociedades vinculadas a Zhihua Yang.

Este dato alimentó la sospecha de que el encuentro pudiera haber ido más allá de una simple comida, hipótesis que el presidente negó, pero que sigue en el centro de las investigaciones parlamentarias.

La situación se volvió aún más compleja cuando, el 9 de enero de 2026, cámaras de seguridad registraron a Nicanor Boluarte, hermano de la ex presidenta Dina Boluarte, ingresando al mismo edificio a plena luz del día, vestido de manera informal y con llaves en la mano.

Según versiones que circulan en ámbitos políticos, habría sido el propio Nicanor quien filtró detalles sobre el encuentro presidencial, provocando tensiones internas en el Palacio de Gobierno.

A esto se suman los vínculos laborales entre Yang y Nicanor Boluarte. Las empresas del empresario habrían contratado en dos ocasiones, en mayo de 2023 y enero de 2024, los servicios de Nicanor, actualmente investigado por presunta organización criminal en el caso “Los Waykis en la Sombra”, una red dedicada al control de nombramientos en cargos políticos clave.

Yang también habría acompañado a Boluarte en el viaje oficial a China en julio de 2024 y participado en eventos congresales organizados por Jerí ese mismo año.

Frente al escándalo, el partido Somos Perú, al que José Jerí pertenece desde 2013, anunció la apertura de un proceso disciplinario interno.

El vocero Héctor Valer comparó el episodio con el caso Sarratea, símbolo de reuniones informales y poco transparentes en la historia política reciente del país, y reclamó el acceso a las cámaras de seguridad del edificio para verificar si el presidente ingresó efectivamente a las oficinas de las empresas de Yang.

Mientras tanto, el Congreso evalúa una posible moción de censura y el caso —tras la reciente destitución de Dina Boluarte— amenaza con profundizar aún más la inestabilidad institucional del país, de cara a las elecciones de 2026.