BOGOTÁ - El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció que logró evitar un presunto intento de ataque en su contra, en un episodio que vuelve a encender las alarmas sobre la seguridad institucional en el país.
La denuncia se conoció en la noche del martes 10 de febrero de 2026, cuando el propio Petro contó que su helicóptero presidencial no pudo aterrizar en una zona de la costa caribeña porque el equipo de custodia había recibido información sobre una posible acción armada.
Según explicó el mandatario, también su familia –incluidas sus hijas, que viajaban en el mismo vuelo– habría estado en la mira de los supuestos atacantes, por lo que el esquema de protección fue reforzado de inmediato. Sin embargo, no se difundieron datos concretos sobre los presuntos responsables del plan.
La advertencia llega en un contexto de fuerte tensión política en Colombia, a medida que se acercan las elecciones legislativas de marzo y las presidenciales de mayo de 2026. En los últimos meses creció la preocupación por la violencia en distintas regiones, donde operan organizaciones ilegales y estructuras guerrilleras.
En paralelo, el jefe de Estado lanzó un ultimátum a los grupos armados tras el secuestro de una senadora indígena en el departamento del Cauca, y calificó el hecho como el cruce de una “línea roja” que el Gobierno no está dispuesto a tolerar.
Petro sostuvo que cualquier agresión contra representantes institucionales o referentes de comunidades vulnerables dejará de ser admitida, y remarcó la necesidad de actuar con firmeza frente a quienes ponen en riesgo la estabilidad del país.
Las recientes declaraciones del mandatario y su tono más severo frente a las organizaciones ilegales reflejan una Colombia atravesada por un rebrote de la violencia interna, vinculada no solo al narcotráfico o al terrorismo tradicional, sino también a grupos insurgentes que mantienen control sobre amplias zonas del territorio.