RESISTENCIA – “No somos tantos, pero estamos decididos a cultivar nuestras raíces”. Lo dice Alicia Mastandrea, presidenta de la Asociación Emiliano-Romañola dl Chaco, una provincia donde son mayoría los descendientes de trentinos y friulanos.

La familia materna de Alicia, los Melli, es originaria de Castelnuovo di Sotto (Reggio Emilia). “Mantuve vivos los vínculos con ellos, voy a visitarlos al menos cada dos años –explica–. En cambio, los Mastandrea son salernitanos, pero allí ya no tengo parientes”.

Alicia hoy tiene 76 años y vive en Resistencia. Fue docente, arquitecta, senadora nacional por la Unión Cívica Radical y diputada en el Parlamento provincial del Chaco.

“Nací en Pergamino, donde la presencia de emilianos está más arraigada –cuenta–. Allí, en la provincia de Buenos Aires, se habían instalado mis bisabuelos. Mi abuelo se trasladó al Chaco porque lo convocaron para construir escuelas. Pero mi madre volvía con gusto a Pergamino a visitar a mi bisabuela, una mujer muy abierta, que la dejaba usar zapatos de taco y salir de noche”.

Es justamente en una de esas salidas donde conoce al padre de Alicia, se enamora y se casa. Después del nacimiento de su hija, regresa a Resistencia.

La asociación nace en 2007, a partir del deseo de Alicia de dar a conocer el espíritu emiliano-romañol en su ciudad. “Justamente porque somos pocos, colaboramos todo lo posible con las otras asociaciones”, afirma.

Entre las iniciativas, se destaca la gran fiesta del “Ferragosto italiano”, para descubrir esta tradición tan particular. También un ciclo de cine, con películas vinculadas a la región. “Por ejemplo, la ‘saga’ de Don Camillo, que retrata muy bien el clima de la inmediata posguerra y la relación de los emilianos con el río Po. Visité Brescello, donde transcurre la historia, además muy cerca del pueblo de mi familia”.

Además, encuentros sobre la piadina romañola, para aprender cómo preparar esta especialidad regional. Y, por último, un taller de genealogía, para lograr que los descendientes de italianos se entusiasmen con sus orígenes.

La asociación promueve el estudio y la difusión de la lengua, pero no cuenta con una sede donde organizar cursos, por lo que deriva a los interesados a la asociación Dante Alighieri local.

“También recibimos la visita de Giovanna Stanzani, secretaria de la Consulta de los emiliano-romañolos en el mundo –relata Alicia–. Y periódicamente organizamos encuentros con nuestro agente consular, para explicar a los interesados las cuestiones vinculadas a la ciudadanía y los cambios en la legislación”.

Alicia recuerda a su abuelo: “No hablaba mucho de Italia, a la noche tomaba su vaso de Nebbiolo y era feliz viviendo acá. No le daba demasiado valor a su trayectoria migratoria ni a sus raíces. Fundé la asociación para permitir que esas raíces sigan vivas, para crear un puente entre Italia y la Argentina”.