BUENOS AIRES – Ahora que pasó más de una semana desde la votación sobre la reforma constitucional de la Justicia. Ahora que los ánimos, las polémicas y los reproches empiezan a bajar. Ahora que también terminaron los cánticos y las escenas de cancha, llegó el momento de intentar un balance y una interpretación del voto en Sudamérica.
A diferencia de lo ocurrido en Italia y en Europa, en Sudamérica se registró una clara victoria del sí. La participación rondó el 30%, el "Sí" se impuso con un promedio regional del 72,86%, con un pico del 87,50% en Venezuela, para bajar al 72,30% en Argentina (el país con mayor participación), 71,50% en Brasil y 70% en Uruguay.
“Los datos están en línea con la participación y el resultado de 2016, cuando se votaba la reforma constitucional Renzi-Boschi”, dice Marisa Barbato, coordinadora para Sudamérica del Partido Democrático italiano (PD) y representante del frente por el No. También en aquella ocasión la participación rondó el 30% y el sí ganó con un porcentaje cercano al 70%.
“Si consideramos a los italianos en el exterior, vemos una gran diferencia entre los países europeos y Sudamérica – observa Nicolás Fuster, coordinador para Sudamérica de Italia Viva –. La emigración italiana en Europa está compuesta por jóvenes investigadores universitarios, emprendedores y profesionales”. Los llamados expat.
“Aquí predominó el no – continúa –. Mientras que en Sudamérica los electores, en su mayoría descendientes de segunda o tercera generación, votaron masivamente por el sí”.
A diferencia del PD (firme opositor a la reforma) y del MAIE (claramente inclinado por el sí), Italia Viva se había abstenido durante el debate parlamentario, para luego dejar libertad de acción a los votantes en el referéndum.
“Desde 1987, con el referéndum sobre la energía nuclear, este instrumento se ha utilizado contra el gobierno de turno”. Así interpreta Fuster, politólogo de formación, el resultado. Ya no son los tiempos de los grandes temas “ideológicos”, como el divorcio o el aborto, que involucraban valores, creencias religiosas y visiones de vida.
“También en este caso, como en los anteriores, se trató de preguntas muy técnicas, difíciles de entender. Y el voto en Italia y en Europa se usó, como en 2016, contra el gobierno de turno. Fue un voto contra Meloni”.
En Sudamérica y en Estados Unidos, en cambio, es un momento de avance de las derechas populistas. Milei y Meloni están muy cerca, incluso son amigos. “El voto en esta parte del mundo refleja esa tendencia”, dice Fuster. No parece haber influido el malestar por la ley de ciudadanía, quizás porque no afecta a quienes votaron, que ya son ciudadanos.
“No solo eso – interviene Barbato –. La pregunta del referéndum se superpuso con los modelos locales. En Brasil y en Argentina rige la separación de carreras entre juez y fiscal, y no es un tema tan conflictivo como en Italia”.
Así, según Barbato, para el votante promedio sudamericano esta reforma no hubiera modificado de manera profunda los equilibrios institucionales ni la relación entre poderes. “Se la presentó como una modernización – afirma – de una manera engañosamente tranquilizadora”.
Barbato sostiene que la información fue fragmentada, anecdótica y parcial, y que los votantes se informaron sobre todo a través de redes sociales. La dirigente del PD apunta contra el rol de los Cómites, tanto en Argentina como en Brasil, que hicieron campaña por el sí.
“La información difundida insistía solo en los aspectos positivos de la reforma, sin mostrar los posibles riesgos – dice –. Yo misma, como integrante del Cómites de Minas Gerais, hice denuncias por abusos e irregularidades”. Y menciona, para el caso argentino, lo ocurrido en Rosario, donde el Comites había difundido, entre los materiales informativos, una boleta ya anulada con el sí marcado. Tanto que el Consulado intervino para que se retiraran esos materiales.
“Los Comites son instituciones del Estado – subraya –. Deberían mantenerse neutrales, no quedar subordinados a la estrategia de un partido, que en este caso es el MAIE”. Situaciones similares, denuncia, se registraron en Buenos Aires, Brasilia, Espírito Santo, Minas Gerais, Río de Janeiro y Porto Alegre.
Sobre el rol del MAIE, Fuster baja el tono. “No son ellos los que mueven los votos en Sudamérica”, afirma.
¿Qué queda de todo esto a una semana de la votación? “Un poco de retórica de ambos lados”, sostiene Fuster. “La victoria del no contra el fascismo”, a lo que los adversarios responden “Y ahora quédense con la dictadura de los jueces”.
Pero incluso eso, pronto, quedará atrás.