BUENOS AIRES - En agosto, el Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) registró una caída del 0,5 % en comparación con el mismo mes del año anterior, y del 0,6 % respecto de julio. La baja interrumpe una tendencia positiva que se había sostenido durante ocho meses seguidos y refleja un freno en la recuperación del consumo en los hogares.

La economía durante agosto se movió en un contexto de inflación relativamente estable, con una suba mensual del 1,9 %, que llevó el acumulado anual al 19,5 % y la variación interanual al 33,6 %. A pesar de ese entorno, la CAC estimó un ingreso promedio por hogar de $2.122.000, lo que representa una mejora real del 0,5 % respecto al mes anterior. Esa leve recuperación del poder adquisitivo no logró traducirse en un mayor dinamismo del consumo.

El crédito, que venía siendo uno de los impulsores clave para la compra de bienes durables, también mostró señales de desaceleración. Aunque el financiamiento a hogares y familias sigue creciendo, su avance se vio limitado por la volatilidad en las tasas de interés.

El análisis por rubros refleja una dinámica dispar. La indumentaria y el calzado crecieron un 4,3 % interanual, mientras que transporte y vehículos subieron un 4 %, en gran parte por el aumento del 44 % en el patentamiento de autos. Recreación y cultura tuvo un repunte del 23 %, impulsado por una recuperación en la venta de entradas de cine. En contraste, el rubro vivienda, alquileres y servicios públicos retrocedió 1,2 %, y el resto de los sectores cayó en promedio un 5,3 %.

En cuanto a los bienes de consumo masivo (alimentos, bebidas, higiene), se registró una suba del 4 % interanual. Sin embargo, los bienes durables —que venían liderando la recuperación— mostraron una desaceleración, lo que refuerza la percepción de un cambio en la composición del gasto: las familias dejan de apostar a productos de larga duración si el crédito no lo permite.

El dato de agosto marca una pausa en el rebote del consumo que se venía consolidando desde comienzos de año. El comportamiento en los próximos meses dependerá en gran medida de la evolución del ingreso real y del acceso al crédito, en un escenario económico previo a las elecciones legislativas aún incierto.