BUENOS AIRES - Con la llegada de los meses más frescos, vuelve a Buenos Aires uno de los encuentros más esperados por la colectividad piamontesa: el inicio de la edición invernal de las fiestas de la bagna cauda organizadas por la Unión Ossolana. Se trata de un ciclo de encuentros que combina gastronomía, música y tradiciones, y que cada año convoca a cientos de personas.
La temporada 2026 arranca con la fiesta prevista para el domingo 12 de abril, a las 13, en la sede de la asociación (Darwin 956, en Buenos Aires). A pocos días de haberse abierto la inscripción, el evento ya había agotado sus lugares. Desde la organización informaron que la fecha está completa, aunque ya se pueden reservar lugares para el próximo encuentro, que será el 10 de mayo.
La propuesta mantiene un formato ya consolidado: la gran protagonista será la bagna cauda tradicional con verduras, acompañada por un menú que también incluye pollo al horno con papas y cebolla, pastas con bolognesa y/o bagna cauda, postre y bebidas. Todo, acompañado por una variada propuesta artística.
Sobre el escenario se presentarán distintos artistas: la soprano María Eugenia Caretti, Leandro Airala con folklore argentino, Adriano Mori con música italiana y el espectáculo del Radici Ballet Italiano, en una muestra de la diversidad cultural que atraviesa la iniciativa.
El presidente de la asociación, Aldo Caretti, destaca el valor cultural del evento, que va más allá de lo gastronómico: “Está la parte lírica y el folklore, porque mantenemos la tradición de una identidad que refleja la historia de la emigración piamontesa en el país sudamericano y, en particular, el vínculo con la llamada Pampa gringa”.
Un vínculo que no es casual. “Esta zona del interior del país, que incluye provincias como Santa Fe, Córdoba y La Pampa – explica Caretti – fue históricamente poblada por inmigrantes piamonteses”.
Allí, la cultura italiana se entrelazó con la local, dando lugar a una fuerte tradición de música folklórica argentina. Siguen siendo muy comunes entre los jóvenes los encuentros de peñas, espacios de reunión donde se toca y se canta en conjunto.
“Muchos chicos de estas provincias, a menudo descendientes de piamonteses y criados en familias que mantuvieron vivas las tradiciones italianas, después se vienen a Buenos Aires a estudiar o trabajar”, continúa el presidente.
Y es justamente en ese contexto donde la Unión Ossolana cumple un rol especial: un espacio familiar donde reencontrarse con sabores, sonidos y rituales conocidos, y donde —incluso lejos de casa— se puede seguir cultivando la propia identidad cultural.
“Mantenemos la tradición italiana y hacemos música italiana con Adriano Mori y su repertorio de clásicos de la música ligera… Después también llega el grupo ‘Radici’, en representación de las regiones del sur”, señala Caretti, destacando cómo el evento logra representar no solo al Piamonte, sino al conjunto de la inmigración italiana en la Argentina.
El cierre, en cambio, mira más al presente y a lo que pide el público: “El final de la fiesta lo hacemos con música moderna que la gente pide… hay casi todos los géneros musicales”.
Además de la propuesta artística, sorprende el entusiasmo del público. Las fechas se llenan con mucha anticipación, como ocurrió también con este primer encuentro de la temporada.
“A dos semanas de abrir la inscripción, el salón ya está completo”, cuenta Caretti. Una situación que a veces genera incredulidad: “La gente nos llama pensando que es una estrategia de marketing, que no es verdad… pero realmente no sabemos dónde meter a más gente”.