CARACAS – La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, mantuvo el lunes 2 de febrero una reunión con Laura Dogu, recientemente designada encargada de negocios de Estados Unidos en Caracas. Se trató del primer intercambio formal desde la llegada de la diplomática norteamericana al país caribeño, en el marco del proceso para reactivar la representación estadounidense, cerrada en 2019 luego de la ruptura de las relaciones bilaterales.
El encuentro tuvo lugar en el Palacio de Miraflores y fue confirmado por el ministro de Comunicación venezolano, Miguel Ángel Pérez Pirela, a través de una publicación en redes sociales. Sin embargo, ni en los canales oficiales de la presidenta interina ni en la cuenta institucional de la vicepresidencia se difundieron comunicados sobre la reunión.
De acuerdo con la información oficial, ratificada también por la Cancillería venezolana, la conversación se inscribe dentro de la “agenda de trabajo entre la República Bolivariana de Venezuela y los Estados Unidos de América”, aunque no trascendieron detalles sobre los temas abordados.
Dogu, quien tiene a su cargo la reapertura de la misión diplomática estadounidense tras siete años, arribó a Caracas el sábado pasado y anunció su llegada con un mensaje en redes: “Mi equipo y yo estamos listos para trabajar”.
Su nombramiento y el restablecimiento de la sede diplomática forman parte de una estrategia de Washington estructurada en tres etapas —estabilización, recuperación económica y transición democrática—, presentada por el secretario de Estado Marco Rubio y mencionada por la propia funcionaria en el marco del diálogo bilateral.
En paralelo, el gobierno venezolano confirmó su intención de designar a Félix Plasencia como representante diplomático ante Estados Unidos, en un escenario de reanudación gradual de los contactos entre ambos países.
Pese a este reinicio de vínculos y a los gestos de apertura hacia Washington, el esquema de poder interno en Venezuela se mantiene prácticamente sin cambios. En la cúspide del Estado sigue actuando la misma dirigencia del chavismo, ahora sin Nicolás Maduro, sin que ello se haya traducido en transformaciones políticas o institucionales de fondo.
Las iniciativas anunciadas hasta el momento apuntan sobre todo a reactivar la industria petrolera, impulsadas por una nueva ley de hidrocarburos que amplía las posibilidades de cooperación comercial internacional.
En contraste, los avances en materia democrática son escasos: la amnistía anunciada aún no se implementó, la liberación de presos políticos avanza con cuentagotas y muchos continúan privados de su libertad.