ROMA - La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores (CISL) y la Unión Italiana del Trabajo (UIL) manifestaron su apoyo al paro general convocado para mañana por la Confederación General del Trabajo de Argentina (CGT) y la Central de Trabajadores de la Argentina Autónoma y la Central de Trabajadores de la Argentina de los Trabajadores (CTA-A y CTA-T) en contra de las medidas económicas del presidente de Argentina, Javier Milei.

A través de una carta, las centrales obreras expresaron su “plena solidaridad con los trabajadores argentinos y en particular con las centrales sindicales CGT-CTA-T y CTA-A, que han convocado a una acción unitaria de paro nacional para el 9 de mayo”.

El paro coincide con el tratamiento en comisiones del Senado de la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos y de la Ley sobre Medidas Fiscales Paliativas y Relevantes (también conocido como “paquete fiscal”), luego de ser aprobados por la Cámara de Diputados a finales de abril.

La ley Bases, entre otras cosas, delega en el presidente Milei facultades extraordinarias durante un año para legislar en materia administrativa, económica, financiera y energética (sobre los que se declara el estado de emergencia), abre la posibilidad de privatizaciones totales o parciales de una serie de empresas públicas (como Aerolíneas Argentinas) e introduce una mayor flexibilidad en el ámbito laboral.

El paquete fiscal incluye la vuelta del pago del impuesto a las ganancias para muchos trabajadores (algo resistido por sectores mayoritarios pero especialmente por aquellos gremios que poseen salarios altos, como el de los aceiteros y el de la bancaria), un Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) que busca incentivar las grandes inversiones nacionales y extranjeras “a fin de garantizar la prosperidad del país”, cambios en el sistema previsional y el monotributo y el blanqueo de capitales.

En ese contexto, las centrales italianas afirmaron seguir “con aprensión el agravamiento de la situación en Argentina debido a las políticas del gobierno de Milei y al hecho de que el pasado 30 de abril fue aprobada la nueva versión de la Ley Bases, la antigua Ley Ómnibus, previamente rechazada por el Parlamento”, en referencia al revés sufrido por el gobierno de Milei en febrero, cuando el proyecto no logró obtener la media sanción en la Cámara de Diputados. Las confederaciones sindicales consideraron que “lamentablemente, esta ley también contiene medidas que perjudican los derechos adquiridos de los trabajadores argentinos”.

“La centralidad del Parlamento debe ser garantizada en una etapa tan delicada para el país —afirmaron— evitando privatizaciones inoportunas de empresas públicas estratégicas, retrocesos en las condiciones de los jubilados a través de cambios en el sistema previsional y recortes en los derechos de las mujeres”.

No es la primera vez que las centrales italianas expresan su apoyo a los sindicatos argentinos. A principios de año se manifestaron en Roma frente a la embajada argentina, ubicada en la Piazza dell'Esquilino, en solidaridad con la huelga general que tuvo lugar el 24 de enero y que en la Ciudad de Buenos Aires confluyó con una marcha hacia el Congreso y de la que también participaron representantes italo-argentinos de la CGIL, la UIL y la CISL.

Por el paro, mañana no habrá actividad en la industria, el comercio, el sector bancario, la educación pública y privada y el empleo público. También se verán afectados los medios de transporte terrestre, aéreo y marítimo.