BUENOS AIRES - Un evento de magnitud 4,9 se registró este jueves a las 8:15 en el Mar Argentino, con epicentro a 151 kilómetros al sur de Mar del Plata y a una profundidad de 9 kilómetros, de acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), organismo que depende del Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR).

La vibración fue percibida en distintos puntos de la ciudad balnearia y también en Miramar, Necochea y Sierra de los Padres. El INPRES lo clasificó con intensidad III (muy débil), lo que implica que puede sentirse en el interior de edificios, con oscilación leve de objetos colgados y una sensación similar al paso de un camión liviano.

Desde el organismo oficial confirmaron que no se registraron heridos ni daños materiales y descartaron la posibilidad de un tsunami. Tampoco se prevén réplicas.

En paralelo, el sistema de alertas sísmicas de Android envió notificaciones a celulares de la zona con una estimación preliminar de magnitud 4,3 y una localización cercana a Miramar. El sitio especializado Volcano Discovery, por su parte, consignó un valor de 4,6 y una profundidad mayor, diferencias habituales en los reportes iniciales que luego se ajustan con el procesamiento de datos.

El geólogo Víctor Ramos, investigador superior del Conicet, explicó en declaraciones al diario La Nación que este tipo de episodios son “muy poco frecuentes en el Atlántico” y que su recurrencia puede ser de siglos. “No producirá tsunamis”, afirmó, y remarcó que la región no es una zona de subducción activa como la cordillera de los Andes, donde se concentra la mayor liberación de energía tectónica.

En la misma línea, el geólogo Federico Isla llevó tranquilidad en diálogo con el portal marplatense 0223 al señalar que “no se trató de un terremoto en tierra, sino de un evento con epicentro en el mar”, y aclaró que si bien podía registrarse mayor oleaje, no había alerta de maremoto.

Los especialistas vinculan el fenómeno a la dinámica entre la placa Sudamericana y la Africana, que se separan desde la apertura del océano Atlántico, hace millones de años. Ese desplazamiento constante —imperceptible a escala humana— acumula tensiones que ocasionalmente se liberan en forma de movimientos de baja intensidad en el margen pasivo continental.

En la ciudad, el episodio generó sorpresa más que preocupación. En edificios altos algunos vecinos advirtieron vibraciones breves y el balanceo de luminarias. En redes sociales circularon videos y capturas de aplicaciones sísmicas, mientras que en las playas la actividad continuó con normalidad.

Nahuel Nardone, referente de guardavidas, indicó a 0223 que no se registraron fenómenos extraños en la costa y que las recomendaciones para bañistas fueron las habituales para una jornada con sudestada. El mar se mostró algo más movido, pero sin alteraciones vinculadas al evento.

Aunque inusual para la memoria reciente de los marplatenses, los antecedentes históricos muestran que no se trata de un hecho aislado. Hubo registros en la provincia de Buenos Aires en 1880 y 1985, además de un episodio menor en 2018 que coincidió con la cumbre del G20 en Ezeiza. Para los expertos, forman parte de procesos geológicos de muy larga duración que no modifican el mapa de riesgo del país.