BUENOS AIRES - La derrota de Techint en una de las licitaciones energéticas más relevantes de los próximos años abrió un frente de conflicto empresarial, político y económico. El holding italo-argentino evalúa impulsar una denuncia por competencia desleal (dumping) contra la compañía india Welspun, que se quedó con el contrato para la provisión de tubos de acero destinados al gasoducto del proyecto de exportación de gas natural licuado (GNL) desde Vaca Muerta.
La obra contempla el tendido de un gasoducto de cerca de 480 kilómetros, que permitirá transportar el gas producido en la cuenca neuquina hasta la costa atlántica de Río Negro, donde se instalarán los buques de licuefacción. Se trata de una pieza central del plan para convertir a la Argentina en un exportador relevante de GNL hacia fines de la década.
La licitación fue organizada por Southern Energy, un consorcio integrado por YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, y convocó a proveedores de distintos países. Tras un proceso técnico y económico iniciado en octubre de 2025, la adjudicación quedó en manos de Welspun, que presentó la oferta más competitiva.
Según trascendió, la propuesta de la empresa india rondó los 203 millones de dólares, con un precio entre 40% y 45% inferior al presentado por Tenaris, la controlada de Techint especializada en la fabricación de caños. Además del monto, el consorcio valoró mejores condiciones de pago, mayor flexibilidad financiera y garantías más favorables, un aspecto clave en un proyecto con márgenes ajustados y fuerte dependencia del financiamiento internacional.
Luego de conocerse el resultado, Techint intentó reducir su propuesta y planteó la posibilidad de ejercer un supuesto derecho de preferencia para igualar la oferta ganadora. Desde Southern Energy descartaron esa alternativa por considerarla fuera de plazo y contraria a las reglas establecidas en el proceso licitatorio. Aceptar una modificación una vez abiertas las propuestas, sostuvieron, habría afectado la credibilidad del concurso y desalentado la participación futura de empresas dispuestas a competir con precios más bajos. La decisión de adjudicar a Welspun fue tomada por unanimidad de los accionistas del consorcio y el contrato ya se encontraba firmado cuando Tenaris presentó nuevas mejoras.
En paralelo, desde el entorno de Techint dejaron trascender que la compañía analiza una denuncia contra Welspun por presunto dumping. El argumento central es que la firma india habría utilizado chapa de origen chino a valores fuera de mercado, lo que, según esa mirada, habría distorsionado la competencia. El planteo abre un debate adicional: la chapa para este tipo de gasoductos no se produce en la Argentina y, aun en el caso de Techint, debía ser importada.
El Gobierno nacional salió rápidamente a respaldar la adjudicación. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, defendió la decisión al sostener que optar por un proveedor más caro habría reducido la rentabilidad del proyecto, con impacto negativo sobre inversiones, empleo y exportaciones futuras.
El presidente Javier Milei también intervino en la discusión y llevó el conflicto al plano político. A través de su cuenta en la red social X, cuestionó a quienes defendieron a Techint en nombre de la industria nacional y apuntó directamente contra Paolo Rocca, titular del holding, en el marco de su discurso a favor de la apertura económica y la competencia internacional.
Más allá de la polémica, el proceso dejó al descubierto una tensión de fondo en la estrategia económica del Gobierno: la prioridad del precio y las reglas de mercado frente a los reclamos por protección industrial y empleo local. Con Vaca Muerta como eje del plan exportador y varios proyectos de infraestructura en carpeta, el desenlace de este caso podría sentar un precedente sobre cómo se definirán las próximas adjudicaciones en el sector energético argentino.