BRUSELAS – En un giro histórico, los embajadores de los 27 Estados miembros aprobaron por mayoría calificada el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
A pesar de la férrea oposición de un bloque encabezado por Francia, el acuerdo recibió luz verde gracias a la posición favorable de Italia. La firma oficial está prevista para el lunes 12 de enero en Paraguay, con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
El frente de los países contrarios, integrado por Francia, Hungría, Irlanda, Polonia y Austria, no logró alcanzar el umbral necesario para ejercer el derecho de veto. Bélgica optó por la abstención, mientras que el respaldo de Italia fue clave para llegar a la mayoría calificada, que requiere el aval de al menos 15 Estados que representen el 65% de la población europea. La presidencia chipriota del Consejo formalizó el amplio consenso, dando inicio al procedimiento escrito que concluyó durante la tarde.
Para superar las resistencias del sector agroalimentario, la sesión aprobó cláusulas de salvaguarda más estrictas, pensadas para proteger productos sensibles como aves de corral, carne vacuna, huevos, cítricos y azúcar.
Por presión del gobierno italiano, el umbral para activar las investigaciones administrativas de la Comisión se redujo del 8% al 5%, estableciendo que Bruselas intervendrá cuando las importaciones de estos productos aumenten en promedio un 5% y los precios caigan en la misma proporción a lo largo de un período de tres años. Las investigaciones administrativas previstas en las cláusulas de salvaguarda tienen como objetivo verificar si se está produciendo (o si podría producirse) un perjuicio grave para un sector productivo europeo.
El sistema también prevé un refuerzo de los controles aduaneros en el ingreso a la Unión Europea, destinado a garantizar que las mercancías sudamericanas respeten rigurosamente los estándares de calidad europeos, de acuerdo con el principio de reciprocidad.
La primera ministra italiana Giorgia Meloni, durante la conferencia de prensa de inicio de año, defendió la decisión: “Nunca tuvimos preclusiones ideológicas, pero buscábamos garantías para nuestros productores. Blindamos los intereses productivos y el impulso industrial: el equilibrio es sostenible”.
En la misma línea se expresó el ministro del Exterior, Antonio Tajani, quien ve en el acuerdo un motor para alcanzar el objetivo de 700.000 millones de euros de exportaciones: “Es una gran oportunidad para nuestras empresas, fruto de una negociación larga que garantiza protecciones sobre los estándares productivos”.