BUENOS AIRES - El fascismo no es un fenómeno del pasado, sino una realidad que hoy adopta nuevas formas.
Así lo afirmó el excónsul italiano en Buenos Aires, Enrico Calamai, en el encuentro “Memoria y resistencias: Nunca más fascismo”, que tuvo lugar el 25 de marzo en el Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.
La iniciativa —impulsada por la CGIL (la principal central sindical italiana) junto a la red sindical internacional IAFTUN, con la participación del patronato INCA Argentina, el sindicato de jubilados italianos SPI y la federación de trabajadores de la educación y la cultura FLC— reunió a referentes del mundo sindical, de los derechos humanos y de la cultura para debatir sobre las continuidades entre las violencias del siglo XX y los desafíos actuales.
La actividad se realizó en el marco del 50º aniversario del golpe de Estado de 1976 en Argentina, y de renovados discursos negacionistas por parte del gobierno de Javier Milei, que insiste en la necesidad de contar “la historia completa”.
Calamai, cónsul de Italia en Buenos Aires entre 1972 y 1977, vivió en primera persona los albores de la dictadura. En ese periodo salvó a cientos de perseguidos: los ocultaba en el consulado y les otorgaba pasaportes italianos de urgencia para que pudieran huir, aun a riesgo de su propia vida, ya que la sede no contaba con inmunidad diplomática.
Su compromiso fue más allá: también logró que varios detenidos recuperaran la libertad. “Con una condición —según recordó años después un sobreviviente—: abandonar el país rumbo a Italia de inmediato”.
Su historia quedó plasmada en el libro Niente asilo politico. Diario di un console italiano nell'Argentina del desaparecidos (bajo el sello de Editori Riuniti) y más tarde fundó en Italia el Comité para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos.
Calamai identifica en las políticas migratorias actuales una vieja premisa: la transformación del “otro” en un enemigo a perseguir. “Esas ‘bestias’ con mascarilla que buscan migrantes en Estados Unidos… son la reedición de las patotas en Argentina”, sostuvo, en referencia al accionar del ICE bajo el gobierno de Donald Trump.
La comparación remite directamente a los grupos parapoliciales que actuaron durante el terrorismo de Estado, que en Argentina iniciaron su acciones en 1973, de la mano de la denominada Triple A (Alianza Anti Comunista) bajo el gobierno de la entonces presidenta Isabel Perón.
En la actualidad, el fascismo -explicó el excónsul- ya no necesita golpes militares ni salir con tanques a la calle. “Ya están entre nosotros, lo estamos viviendo. Solo que no tienen carros ni tanques… tienen los medios de comunicación, los bancos, una democracia vaciada por dentro”, señaló. Las “patotas” de ayer y las fuerzas de hoy responden a una misma matriz.
En ese marco, identificó a las poblaciones migrantes como el nuevo blanco de esa lógica de exclusión: “Son el chivo expiatorio de este milenio, tal como lo fueron los judíos bajo el nazifascismo. La idea es siempre la misma: deshumanizar para excluir. Y excluir es eliminar”.
Finalmente, Calamai destacó la vigencia de la memoria colectiva tras las movilizaciones en Plaza de Mayo. “Lo que hemos visto ayer allí es un profundo ejercicio de memoria colectiva, saliendo a flote con una fuerza inmensa”, celebró.
Su advertencia es clara: el fascismo no desapareció, se transformó. Por eso, la respuesta debe ser pública y firme: “Que no se quede bajo la alfombra. Que salga a flote con toda su fuerza”