CARACAS - La liberación del empresario italiano Luigi Gasperin, de 77 años, y del periodista y dirigente político Biagio Pilieri, con doble ciudadanía ítalo-venezolana, marca un punto de inflexión en la situación de los ciudadanos italianos detenidos en Venezuela y reaviva la esperanza para otros connacionales que continúan privados de su libertad.
Gasperin había sido arrestado el 7 de agosto de 2025 acusado de transporte y uso de material explosivo en oficinas de una empresa de la que era socio mayoritario y presidente. Formaba parte del grupo de 28 italianos, algunos con doble nacionalidad, encarcelados en el país sudamericano por razones vinculadas a la política, la actividad profesional o la expresión de opiniones consideradas incómodas para el gobierno chavista.
La excarcelación de Gasperin se dio en el marco de una decisión del nuevo gobierno venezolano de liberar a un grupo de detenidos políticos nacionales y extranjeros, medida que también benefició al periodista y dirigente Biagio Pilieri, arrestado el 28 de agosto de 2024 por su apoyo a la oposición. Luego de más de 16 meses de detención, Pilieri pudo finalmente salir del penal del Helicoide y reencontrarse con su familia.
Las excarcelaciones alimentan también la expectativa por la situación de otros ciudadanos italianos que continúan encarcelados. Entre ellos se encuentra Mario Burlò, comerciante oriundo del Piamonte, detenido desde hace más de un año tras haber viajado a Venezuela en 2024 en busca de oportunidades empresariales, sin que hasta el momento se hayan aclarado los motivos formales de su arresto.
Otro caso emblemático es el de Alberto Trentini, cooperante italiano de 46 años, detenido el 15 de noviembre de 2024 en el estado de Apure mientras trabajaba para la ONG Humanity and Inclusion. Trasladado posteriormente al penal de máxima seguridad El Rodeo, en Caracas, lleva más de 400 días detenido sin cargos formales. Desde Italia, su familia y las autoridades diplomáticas siguen el caso con extrema cautela, en un contexto de relaciones complejas con un régimen que Roma no reconoce como legítimo.
Durante estos meses, el gobierno italiano —a nivel político, diplomático y de inteligencia— mantuvo gestiones discretas para lograr su liberación, en coordinación con Estados Unidos. Incluso hubo contactos frecuentes entre el canciller italiano Antonio Tajani y el secretario de Estado norteamericano Marco Rubio, con Washington comprometido a colaborar.
Las liberaciones se producen en una etapa delicada para el chavismo, tras la salida de escena de Nicolás Maduro (preso en Estados Unidos luego de su captura por parte del gobierno de Donald Trump) y la asunción de Delcy Rodríguez como presidenta interina. Tajani había señalado recientemente que la nueva conducción podría mostrarse “más flexible” y dar señales positivas en materia de derechos humanos.
Desde Caracas comenzaron a llegar algunos gestos, como el llamado de la oposición —con Corina Machado a la cabeza— a una amnistía general para los presos políticos, iniciativa que incluso habría encontrado eco en algunos sectores del oficialismo.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, justificó las liberaciones afirmando que buscan “promover la convivencia pacífica”, en una estrategia que también incluye la excarcelación de ciudadanos extranjeros: España, por ejemplo, confirmó la liberación de cinco de sus nacionales.
Según el último informe de la ONG Foro Penal, en Venezuela aún hay 863 presos políticos, de los cuales 86 son extranjeros o poseen doble ciudadanía.
Mientras tanto, en Italia y en la diáspora las familias y las comunidades italianas siguen esperando que la reciente apertura se traduzca en nuevas liberaciones y en el regreso a casa de quienes aún permanecen tras las rejas.