BUENOS AIRES — Más que una simple relación comercial, una estrategia de complementariedad industrial. Esta es, según Marco Stiuso, coordinador ejecutivo de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA), una de las principales oportunidades que se abren para la Argentina e Italia en el sector de la maquinaria agrícola.

Con este objetivo, la cámara argentina participó del X Foro PyMEs Italia–América Latina, que se realizó en Buenos Aires del 6 al 8 de septiembre y reunió a más de 1.500 participantes y más de 800 empresas, cámaras e instituciones de 15 países. Lo organizaron la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) y la Organización Internacional Ítalo-Latinoamericana (IILA), dedicada a la cooperación económica, social, cultural y técnico-científica entre Italia y América Latina.

El encuentro generó más de 800 reuniones entre empresas y tuvo entre sus ejes la industria metalmecánica, la agroindustria, la internacionalización y la cooperación tecnológica.

Durante la misión italiana vinculada al foro, los cancilleres de Italia y la Argentina, Antonio Tajani y Pablo Quirno, firmaron dos acuerdos bilaterales sobre promoción de inversiones y materias primas críticas.

Pero la colaboración entre ambos países, según CAFMA, también puede desarrollarse en otro terreno: el de la producción industrial, a través de una mayor integración entre empresas y del desarrollo de maquinaria destinada tanto al mercado argentino como a los internacionales.

El presidente de ADIMRA, Elio del Re, también expresó esta idea durante el foro, donde destacó el valor del encuentro y las oportunidades que pueden surgir de la integración entre recursos naturales y capacidad industrial. “Tenemos una posibilidad extraordinaria de insertarnos en el escenario internacional”, afirmó.

Del Re recordó que no se trata solo de un objetivo a futuro, sino de un modelo que la Argentina ya aplicó con éxito en el sector agropecuario. “No es un deseo ni una simple declaración: ya lo hicimos. Junto a la agricultura nació la industria de la maquinaria agrícola, que exporta a más de 120 países y no vende al exterior solo máquinas y equipos, sino un sistema completo: la siembra directa, el silobolsa”, agregó.

En el sector agrícola, explica Stiuso, Italia y la Argentina no parten de las mismas especializaciones. Y es precisamente esa diferencia la que puede convertirse en una ventaja.

“En el caso de la maquinaria agrícola, hablamos de una gran complementariedad en la oferta exportable, porque la tecnología desarrollada en la Argentina en las últimas décadas está orientada a la producción extensiva de cereales, a las grandes explotaciones agropecuarias y a la producción de granos. En cambio, la especialización italiana se orientó a los cultivos frutihortícolas intensivos”, explica.

Por eso, existe un espacio concreto para la colaboración entre ambas industrias. En la Argentina hay producciones regionales para las cuales la tecnología nacional todavía no logra cubrir toda la demanda. “Todos los olivares, toda la vitivinicultura, toda la franja frutihortícola de Río Negro: todo eso requiere maquinaria en la que Italia está altamente especializada”, destaca Stiuso.

Es en este terreno donde, según el coordinador de CAFMA, se evalúa una posible nueva iniciativa.

FederUnacoma, la federación italiana de fabricantes de maquinaria agrícola, habría iniciado conversaciones con el principal organizador de ferias del sector agroalimentario argentino para realizar en 2027 una exposición dedicada a equipos para cultivos regionales y frutihortícolas.

Uno de los escenarios que analiza CAFMA contempla una verdadera integración productiva entre las empresas de ambos países. “El objetivo es la complementariedad entre las empresas argentinas y las italianas en Italia, para que las máquinas producidas acá tengan una integración italiana, a partir del hecho de que muchas ya utilizan componentes italianos”, explica Stiuso.

“La idea sería producirlas y ensamblarlas directamente allá, de modo que salgan de fábrica con la certificación CE para el mercado europeo, con las normas europeas de circulación y los requisitos de seguridad exigidos por ese mercado”.

El destino, aclara, no sería necesariamente el mercado italiano. Italia podría convertirse en una plataforma productiva que permita a la maquinaria argentina llegar a otros mercados europeos. “Servirían para exportar desde la Unión Europea, sobre todo hacia Europa oriental, donde hay cultivos extensivos de cereales”, explica.

La lógica sería, entonces, la de una producción realmente integrada, sin reemplazar una cadena productiva por otra. “Debería ser un modelo integral: no producir el ciento por ciento en Italia ni el ciento por ciento en la Argentina. De hecho, eso ya ocurre hoy. Las empresas argentinas que exportan maquinaria agrícola importan muchos componentes de Italia y muchísimas tienen al menos un proveedor italiano”, señala Stiuso.

Un ejemplo concreto es el de las rotoenfardadoras. En la Argentina, empresas como Yomel y Mainero tienen un acuerdo de asociación empresarial con la italiana Maschio Gaspardo para un sistema específico de rotoenfardado. “Hay empresas en las que el sistema interno de la máquina ya llega desde Italia”, agrega.

Al mismo tiempo, el vínculo podría funcionar en sentido inverso. “Italia podría utilizar la capacidad instalada de las fábricas argentinas para producir las máquinas o completar su ensamblado acá y abastecer al mercado frutihortícola argentino”, explica Stiuso, quien aclara que se trata de una posibilidad en estudio y no de un proceso que ya esté en marcha.

El intercambio entre CAFMA y FederUnacoma también puso de manifiesto una preocupación común: la creciente presencia internacional de China en el sector de la mecanización agrícola. “Representa un problema para nuestro sector industrial, pero todavía no existe una estrategia clara sobre cómo enfrentarlo, ni en Italia ni en la Argentina”, afirma Stiuso.

La colaboración entre ambos países se inscribe en un marco más amplio de fortalecimiento de las relaciones económicas.

Durante el Foro PyMEs, el canciller argentino Pablo Quirno recordó que casi 300 empresas italianas operan en la Argentina y que, en un año, el stock de inversiones de ese origen creció un 16%, hasta alcanzar casi 2.500 millones de dólares. Quirno señaló precisamente a la “maquinaria, los alimentos, la energía y la tecnología” como áreas en las que comienza a delinearse un mapa de intereses compartidos.

También el viceprimer ministro y canciller italiano Antonio Tajani, quien participó del cierre del foro junto al presidente de Confindustria, Emanuele Orsini, destacó la importancia del vínculo entre las empresas. “El diálogo entre empresas es muy importante. Y fortalecer la presencia de las empresas italianas acá es crucial”, dijo, al señalar a la Argentina entre los mercados a los que Italia apunta para diversificar sus exportaciones.

Otro elemento estratégico es AgriEvolution, la asociación mundial de fabricantes de maquinaria agrícola, que hasta hace poco funcionaba como una alianza sin personería jurídica propia y que ahora tiene su sede en Roma.

Como explica Stiuso, el dato es significativo: “En primer lugar, porque FederUnacoma fue una de las primeras asociaciones y estuvo entre las que más trabajaron para el crecimiento de AgriEvolution. En segundo lugar, por el papel central de Italia en el desarrollo de la mecanización agrícola y por la historia que tiene en este sector”, explica.

La asociación trabaja en un acuerdo de especial relevancia con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el marco de la próxima EIMA International de Bolonia, prevista del 10 al 14 de noviembre.

La exposición es impulsada por FederUnacoma y constituye una de las principales citas internacionales para la industria de la maquinaria agrícola.

El objetivo del acuerdo, según Stiuso, sería promover una mecanización sostenible vinculada con la seguridad alimentaria y el cuidado del ambiente. “El acuerdo serviría para integrar a la industria en los foros de la FAO, en sus programas y en las actividades de capacitación, para que las nuevas tecnologías de trabajo del suelo puedan avanzar en esa dirección”, afirma.

En este camino, agrega, la Argentina podría tener un papel importante gracias a la experiencia acumulada en la mecanización de los cultivos extensivos y en las técnicas agrícolas de conservación.

El actual presidente de AgriEvolution es el italiano Alessandro Malavolti, titular del grupo AMA, una empresa especializada en componentes para maquinaria agrícola. Malavolti ya había presidido la octava Cumbre Mundial de AgriEvolution, organizada en Buenos Aires en 2025 y dedicada a la seguridad alimentaria, la mecanización sostenible y las tecnologías de precisión.

“Esperamos que en noviembre, durante EIMA, el acuerdo se firme precisamente en Italia”, concluye Stiuso.

Para la Argentina e Italia, el desafío no parece ser competir con los mismos productos, sino construir una cadena productiva en la que puedan integrarse sus respectivas especializaciones: por un lado, la capacidad argentina en los cultivos extensivos y en la maquinaria destinada a esas producciones. Por el otro, el conocimiento técnico italiano en los cultivos especializados.

Un modelo que, según CAFMA, podría transformar una relación comercial ya consolidada en una verdadera estrategia industrial conjunta.