MONTERREY (MÉXICO) - La ilusión se apagó en el momento más determinante. Bolivia cayó 2-1 ante Irak en la final del Repechaje Internacional y se quedó fuera del Mundial 2026, estirando una racha que ya alcanza los 32 años sin presencias en la máxima cita del fútbol.

El equipo dirigido por Óscar Villegas llegó al duelo decisivo con el envión anímico de una remontada agónica ante Surinam, pero no logró sostener ese impulso frente a un rival que mostró mayor eficacia y solidez en los momentos clave. Irak golpeó en los momentos justos y se quedó con un triunfo histórico que lo devuelve a un Mundial después de cuatro décadas.

El partido comenzó con un desarrollo equilibrado, aunque con mayor control del balón por parte del conjunto asiático. Esa superioridad se tradujo rápidamente en el marcador: Ali Al Hamadi abrió la cuenta y obligó a Bolivia a correr desde atrás. La respuesta sudamericana no tardó en llegar. A los 38 minutos, Moisés Paniagua aprovechó una de las pocas situaciones claras y marcó el empate, desatando la ilusión.

Ese gol cambió el clima del partido. Bolivia creció en intensidad y se animó a jugar más cerca del arco rival. Sin embargo, el arranque del segundo tiempo volvió a ser determinante. Aymen Hussein apareció a los 53 minutos para establecer el 2-1 definitivo, un golpe que terminó inclinando la balanza.

A partir de allí, el equipo de Villegas empujó con más voluntad que claridad. Generó peligro, acumuló 16 tiros de esquina y tuvo presencia en campo rival, pero careció de precisión en la definición. La falta de contundencia, una constante en este ciclo, volvió a pasar factura en el momento menos oportuno.

El contexto tampoco jugó a favor. Aunque el encuentro se disputó en terreno neutral, en Monterrey, Bolivia se sintió visitante por largos pasajes. El dominio de Irak y el ambiente en las tribunas, con hinchas mexicanos alentando y hasta coreando “ole”, añadieron presión a un equipo que necesitaba serenidad.

El recorrido hasta esta instancia ya había sido exigente. Bolivia había logrado avanzar tras vencer a Surinam en un partido cargado de tensión. Perdía 1-0 hasta que Paniagua empató a los 72 minutos y, poco después, Miguel Terceros dio vuelta el resultado de penal. Aquella reacción había renovado las expectativas, pero el último obstáculo resultó insuperable.

El formato del repechaje también incidió en el desenlace. Mientras Bolivia y Surinam debieron enfrentarse entre sí, Irak accedió directamente al duelo final por su mejor ubicación en el ranking FIFA. Esa ventaja se reflejó en un equipo más fresco y ordenado.

Para Bolivia, la derrota marca el cierre de un ciclo que había apostado a la renovación. Bajo la conducción de Villegas, se buscó sentar las bases de un proyecto competitivo, con jóvenes valores y una identidad en construcción. Hubo avances, pero el objetivo principal volvió a quedar pendiente.

En la otra vereda, Irak celebra. Clasificó al Mundial por segunda vez en su historia y se suma al Grupo I junto a Francia, Senegal y Noruega. Su regreso, tras 40 años de ausencia, confirma el crecimiento de un seleccionado que supo sobreponerse a contextos complejos.

Bolivia, en cambio, deberá recomponer energías y mirar hacia adelante. El golpe es duro, pero también deja enseñanzas. Una vez más, el sueño estuvo cerca. Y otra vez, se escapó en el último paso.