La pretemporada de la Fórmula 1 dejó una sensación que hacía tiempo no se percibía con tanta fuerza: optimismo. Franco Colapinto y Alpine cerraron los ensayos en Bahréin con señales claras de crecimiento y con un mensaje contundente de cara al inicio del campeonato, previsto para el 8 de marzo en el Gran Premio de Australia.
El argentino no giró en la última jornada, pero el equipo volvió a mostrar solidez con Pierre Gasly al volante. El francés completó 118 vueltas y marcó el quinto mejor tiempo del día, confirmando que el A526 es un auto mucho más competitivo que su antecesor. Aunque los test no permiten conclusiones definitivas - cada escudería maneja cargas de combustible y programas distintos -, la evolución es evidente.
El gran cambio tiene nombre propio: Mercedes. Tras un 2025 complicado, marcado por la falta de potencia y confiabilidad del motor Renault, Alpine apostó por la unidad de potencia alemana. El resultado, al menos en pretemporada, fue un salto tangible en rendimiento y regularidad. El equipo francés ya no parece condenado a la última fila y empieza a posicionarse como candidato a liderar el segundo pelotón, detrás de los gigantes McLaren, Ferrari, Red Bull y la propia Mercedes.
Colapinto lo percibe. “Se siente diferente respecto al año pasado. El progreso es muy marcado”, explicó el pilarense tras completar su programa el jueves, cuando registró el sexto mejor tiempo. “El auto se está volviendo más rápido y cada día nos sentimos más cómodos”, agregó, con una sonrisa que refleja confianza.
El nuevo reglamento híbrido, con mayor peso del componente eléctrico, plantea otro desafío: la gestión de energía. Las baterías y su administración pueden ser determinantes en carrera. En ese aspecto, Alpine también dio un paso adelante. Entre Barcelona y Bahréin, Colapinto acumuló casi 2.500 kilómetros, un rodaje que equivale a varias competencias completas. Por primera vez en su trayectoria en la categoría, el argentino completó toda la pretemporada antes del inicio del campeonato, algo que no había podido hacer en sus anteriores experiencias.
“Llegar a la primera carrera con este kilometraje es muy importante. Es como haber corrido ocho carreras”, reconoció. La experiencia, en una categoría donde los detalles marcan diferencias mínimas, puede convertirse en una ventaja clave.
El equipo también lo respalda. Steve Nielsen, jefe de Alpine, destacó el trabajo conjunto: “Pierre y Franco ejecutaron los planes de carrera a la perfección y nos dieron una enorme cantidad de datos. Eso nos permite entender mejor el auto y evolucionarlo”.
Si el panorama se confirma, Alpine podría luchar de manera habitual por ingresar a la Q3 y sumar puntos con regularidad. Incluso, en circuitos favorables, aspirar a algo más. En los ensayos, el equipo peleó de igual a igual con Haas y Williams, dejando atrás a otras escuderías en desarrollo y muy por delante de algunas que no cumplieron con las expectativas.
Australia será la primera prueba real. Allí se sabrá cuánto de ilusión se transforma en resultados concretos. Pero por ahora, el mensaje es claro: Colapinto llega con más experiencia, un auto más confiable y una estructura que ya no se resigna a sobrevivir.
La ilusión argentina volvió a acelerar.