Franco Colapinto volvió a sumar en la Fórmula 1 y lo hizo con una actuación cargada de carácter en el exigente Circuito Internacional de Shanghái. El piloto argentino terminó décimo en el Gran Premio de China y consiguió su primer punto con Alpine, en una carrera intensa que también tuvo como gran protagonista al italiano Andrea Kimi Antonelli, dominador absoluto de principio a fin con Mercedes.
Para los fanáticos argentinos, el resultado tuvo un sabor especial. Detrás de ese décimo puesto hubo lucha, coraje y una actuación que volvió a encender la ilusión de un país que sueña con ver nuevamente a uno de los suyos protagonista en la máxima categoría.
La segunda fecha del campeonato dejó además un balance positivo para Alpine. El equipo francés logró colocar a sus dos pilotos en la zona de puntos por primera vez desde el Gran Premio de San Pablo 2024. Mientras Colapinto sumó una unidad, Pierre
Gasly completó una sólida actuación y terminó sexto, aportando ocho puntos valiosos para la escudería.
La carrera comenzó con un arranque electrizante para el piloto nacido en Pilar. Con una largada agresiva y precisa, Colapinto ganó seis posiciones en los primeros giros y llegó a ubicarse momentáneamente en el segundo lugar, sorprendiendo incluso a pilotos mucho más experimentados.
Durante varias vueltas el argentino se mantuvo en la pelea con un ritmo competitivo y una actitud ofensiva que no pasó desapercibida. Cada adelantamiento y cada defensa fueron seguidos con el corazón en la boca por miles de fanáticos.
Pero la Fórmula 1 rara vez concede carreras perfectas. Con el paso de las vueltas el panorama empezó a complicarse. Un incidente provocado por el francés Esteban Ocon obligó a modificar la estrategia, mientras que el desgaste de los neumáticos comenzó a afectar el rendimiento del monoplaza en el tramo final.
Aun así, Colapinto no se rindió. Resistió los ataques, cuidó el auto y mantuvo el ritmo necesario para seguir dentro del grupo que luchaba por los puntos. Finalmente cruzó la meta en décima posición, asegurando una unidad que, aunque pequeña en números, tuvo un enorme valor simbólico.
El resultado también puso fin a una larga espera. La última vez que Colapinto había sumado puntos en la Fórmula 1 fue en el Gran Premio de Estados Unidos 2024, en el Circuito de las Américas de Austin.
Otro recuerdo imborrable de su joven carrera había llegado en el Gran Premio de Azerbaiyán 2024. En Bakú, en apenas su segunda participación en la categoría, logró un brillante octavo puesto que cortó una sequía histórica para el automovilismo argentino: hasta entonces, el último piloto del país en sumar puntos había sido Carlos Reutemann en Sudáfrica 1982.
Tras la carrera en Shanghái, Colapinto se mostró satisfecho, aunque también dejó ver cierta frustración. “Fue bueno haber sumado un punto, pero también es una pena que haya llegado un poco por circunstancias de carrera”, explicó el argentino, convencido de que el resultado pudo haber sido aún mejor.
El piloto de Alpine reveló que sufrió problemas en el tramo final. Según detalló, padeció un fuerte desgaste de neumáticos y daños en el piso y la parte trasera del auto, lo que provocó una pérdida considerable de carga aerodinámica.
Uno de los momentos más frustrantes fue la aparición del Safety Car para retirar el Aston Martin de Lance Stroll, una neutralización que alteró completamente la estrategia del equipo.
“Tuvimos mala suerte. Habíamos arrancado con una estrategia distinta, largué muy bien y estaba bien posicionado, pero después apareció el Safety Car y cambió todo”, explicó.
A pesar de todo, Colapinto recibió el reconocimiento dentro del equipo. Su ingeniero Stuart Barlow lo felicitó por radio con un mensaje que resumió el sentimiento en Alpine: “Muy orgullosos de vos”.
Mientras tanto, la victoria quedó en manos de Andrea Kimi Antonelli. El joven italiano confirmó su enorme talento con una actuación impecable y logró un triunfo histórico para Mercedes.
Con el punto conseguido en China, Colapinto empieza a construir su temporada paso a paso y ya tiene la mirada puesta en el próximo desafío: el Gran Premio de Japón en el legendario circuito de Suzuka.
Porque para Colapinto, el décimo puesto en Shanghái fue mucho más que un resultado. Fue una demostración de carácter, una señal de crecimiento y una nueva razón para creer. Y para la Argentina, que vive el automovilismo con el alma, una emoción que vuelve a poner la ilusión en marcha.