BUENOS AIRES – La música country argentina, aunque todavía es un género poco conocido por el gran público, tiene una historia consolidada y, a lo largo de su evolución, encontró en las mujeres a algunas de sus intérpretes más destacadas.
Ese fue el hilo conductor del nuevo encuentro del ciclo Música para el Bienestar, que reunió en vivo a dos protagonistas de la escena country nacional, Daniela Tanna Ramponi y Mila Barcalá.
El ciclo, que ya lleva 26 años, se realiza con la colaboración de la Fundación Rossi, una institución sin fines de lucro creada en 1999 por la familia del doctor Enrique Martín Rossi, fundador del Centro Rossi, una clínica privada especializada en diagnóstico.
La fundación trabaja en responsabilidad social, salud comunitaria y sensibilización a través del arte y la cultura. La programación artística está a cargo del Collegium Musicum, con el objetivo de acercar la música a un público cada vez más amplio mediante conciertos acompañados de explicaciones y relatos.
Acompañadas por músicos invitados, Ramponi y Barcalá propusieron un viaje por un género musical nacido de historias de vaqueros, mineros, vida rural y grandes pasiones, pero también del sonido inconfundible de la guitarra.
El country llegó a la Argentina en los años cuarenta, principalmente a través del éxito de las películas del Lejano Oeste, pero fue en los ochenta cuando comenzó a ganar mayor visibilidad en la escena musical nacional. Desde entonces, numerosas artistas contribuyeron a su difusión y a la construcción de una escena local.
“Desde los comienzos del género, las mujeres dominaron la escena country en Estados Unidos y eso también se refleja en el ámbito local”, explican las dos artistas antes de comenzar sus presentaciones.
La edición 2026 del encuentro estuvo dedicada precisamente a las mujeres y a las figuras femeninas que abrieron el camino a las generaciones siguientes, tanto en el country como en la música en general. Entre los nombres más importantes figuran Dolly Parton, Loretta Lynn, Reba McEntire, Tammy Wynette y Tanya Tucker, entre muchas otras.
Mandolinista, guitarrista y cantante, Daniela Tanna Ramponi es considerada una de las referentes de la música country en la Argentina. El apodo “Tana” remite a sus orígenes familiares italianos: es nieta de inmigrantes que partieron de Castano Primo, una pequeña localidad de la llanura lombarda, para instalarse en la pampa argentina.
Su familia mantuvo un fuerte vínculo con sus raíces italianas. Ramponi cuenta que su abuelo fue uno de los fundadores de la sociedad italiana de Mercedes, la ciudad bonaerense donde nació. Sin embargo, su búsqueda musical no la llevó de regreso a Italia, sino a las praderas de Texas.
Con sus características botas y su sombrero de vaquera, Ramponi se presenta regularmente en Buenos Aires y en distintas localidades del interior del país. Desde 2025, además, preside la Asociación de Música Country de Argentina.
Una de las citas más importantes del calendario nacional es el San Pedro Country Festival, en la provincia de Buenos Aires, del que participaron ambas artistas. Pero el recorrido de Ramponi trascendió las fronteras argentinas.
En el mundo del country es considerada una verdadera embajadora de la escena argentina también a nivel internacional. A lo largo de su carrera, recorrió siete estados de Estados Unidos y compartió escenario con músicos y referentes del género.
En 2024 también fue invitada a presentarse en los Texas Sounds International Country Music Awards, en Texas, uno de los encuentros internacionales de referencia para este universo, que va mucho más allá de la música.
“Como muchos, empecé a cantar y tocar a los veinte años. Primero me acerqué al rock y al blues, géneros que en la Argentina tienen una presencia mucho más fuerte. Pero cuando descubrí la música country me conquistó, sobre todo, la importancia que les da a las historias que cuentan las canciones”, relata Ramponi.
“Me atrajeron las historias”, agrega. Y es precisamente el relato lo que se convierte en una parte esencial de sus presentaciones. Antes de cada tema, la artista introduce al público en la trama que se esconde detrás de la letra.
“Siempre son historias de gente común, pero fuera de lo común. A veces cuentan anécdotas cotidianas y otras, aspectos autobiográficos de la vida de grandes artistas… personas que lograron salir adelante a pesar de las dificultades porque tenían un sueño”, explica.
También a través de esos relatos, la música country se convierte en un espacio de expresión especialmente significativo para las mujeres. Sus canciones permiten dar voz a sentimientos, experiencias y pensamientos profundos, y transformar vivencias personales y colectivas en historias capaces de llegar al público, también al masculino.
Un recorrido en el que las artistas son tanto intérpretes de un género musical como protagonistas de una tradición que sigue renovándose y lleva al escenario nuevas historias y nuevas voces.