BUENOS AIRES — Las revistas culturales en papel encuentran un nuevo espacio de difusión en internet, sin renunciar a su identidad analógica, en Domani, la plataforma digital que reúne publicaciones independientes y permite a los lectores apoyarlas a través de una suscripción.

Presentado durante el fin de semana en la Media Party 2026 de Buenos Aires, el proyecto surge de una tendencia que va a contramano de la progresiva digitalización de los medios: el renovado interés por el papel, las publicaciones de colección y las experiencias culturales fuera de las pantallas.

Para Pedro Belardinelli y Gianni Rolón Santoro, los dos jóvenes detrás de la propuesta, es importante ofrecerles a las revistas culturales independientes un modelo económico sostenible, sin renunciar a la calidad editorial ni a la autonomía de las redacciones.

La iniciativa participó en la Media Party, el encuentro dedicado a proyectos que experimentan con nuevas formas de producir información, tecnologías y modelos para el futuro de los medios. La edición de este año se desarrolló del 29 al 31 de octubre en Ciudad Cultural Konex y reunió más de 24 propuestas.

Detrás del proyecto está la constatación de una dificultad que atraviesa a muchas publicaciones independientes: producir contenidos de calidad requiere tiempo, conocimientos y recursos, pero convertir ese trabajo en una actividad económicamente sostenible sigue siendo complicado.

“Nos dimos cuenta de que faltaba una herramienta que les permitiera a las revistas vivir de su trabajo editorial —explica Pedro Belardinelli—. Domani nace justamente con el objetivo de ofrecerles un espacio digital en el que puedan construir una comunidad, vincularse con sus lectores y, sobre todo, alcanzar la sostenibilidad económica. Un modelo de negocio que también permita sostener su actividad analógica, es decir, la producción de las ediciones en papel”.

Además de la plataforma digital, hay un espacio físico donde las comunidades que se forman alrededor de las publicaciones pueden reunirse y crecer, porque Domani es una idea que nació entre las paredes de Aquilea 57, un espacio cultural que abrió hace cinco meses en el barrio porteño de Villa Urquiza.

Con la idea inicial de crear una sala de cine con un bar, donde organizar proyecciones y actividades vinculadas al cine de autor, el lugar se convirtió rápidamente en un punto de encuentro para jóvenes artistas y creadores.

“De manera natural empezaron a llegar al bar los editores y autores de las revistas en papel que forman parte de la crítica y de la escena cultural de Buenos Aires —cuenta Pedro—. Empezamos a conocernos y a conversar. Gianni, mi socio, publica una revista de historia del cine, Tita, y también conoce a muchas personas que trabajan directamente en la producción y distribución de revistas en papel”.

Precisamente a partir de esos vínculos con las publicaciones independientes y con quienes se ocupan de producirlas y distribuirlas, tomó forma la idea de crear una herramienta digital capaz de sostenerlas.

“Es un ámbito en el que todo se hace con muchísimo esfuerzo. Estas publicaciones tienen una calidad altísima —cuenta Belardinelli, en referencia a las revistas con las que trabajan—. Los autores son muy buenos y también muy jóvenes, tienen entre veinte y treinta años, estudian o se acaban de recibir, pero tienen una gran vocación por la escritura. No se trata solamente de los contenidos: también el diseño está muy cuidado y cada revista puede convertirse en un objeto de colección”.

El problema es que esa inversión de tiempo y recursos no siempre tiene una retribución económica. Muchas revistas, explica, se sostienen con el trabajo voluntario y la disponibilidad de sus colaboradores. A menudo, los ejemplares impresos se venden al costo de producción para recuperar los gastos, pero sin generar recursos suficientes para remunerar el trabajo editorial.

Domani nace para intentar cambiar esa situación y sumar una dimensión digital a un ecosistema que sigue vivo en el papel.

El funcionamiento de la plataforma es relativamente sencillo: los lectores pagan una suscripción y los ingresos se distribuyen entre las revistas participantes, en proporción a los artículos que leen los suscriptores.

De esta manera, el valor económico que genera la lectura se destina directamente a las publicaciones que producen los contenidos, mientras que la plataforma retiene apenas una pequeña comisión para cubrir los costos del servicio.

La propuesta, entonces, va más allá de ofrecer un espacio en internet para consultar artículos: busca construir un sistema que vincule el interés de los lectores con la sostenibilidad de las redacciones y establezca una relación económica más directa entre quienes leen y quienes producen información y cultura.

“Nuestro objetivo es que las revistas sigan en el centro del proyecto. No queremos condicionar ni su línea editorial ni el trabajo de selección y edición de los contenidos —subraya Belardinelli—. Por eso no publicamos autores de manera individual. Si un autor quiere publicar en Domani, tiene que hacerlo a través de una revista”.

La dimensión digital es solo uno de los objetivos del proyecto: entre las iniciativas previstas está la organización de encuentros y ferias donde las revistas puedan acercarse a nuevos lectores.

“La idea es que Domani se convierta en un punto de encuentro para la comunidad de la palabra escrita y Aquilea 57 será una de las sedes de esas actividades”, anticipa Pedro.

El espacio de Villa Urquiza ya pone sus salas a disposición de las revistas para talleres, capacitaciones y encuentros, aunque estas actividades todavía no forman parte de una programación propia organizada directamente por la plataforma.

La presentación en la Media Party 2026 llevó el proyecto a un ámbito dedicado a la innovación en los medios, donde la sostenibilidad económica de la información es uno de los temas centrales.

Para Domani, el desafío es demostrar que la tecnología puede sostener a las revistas independientes sin que pierdan su esencia.

También el nombre elegido para la plataforma remite a esa perspectiva. Aunque la elección del italiano respondió a una estrategia de marca, Belardinelli explica que buscaban una referencia al futuro sin usar explícitamente esa palabra.

“Domani también evoca el mundo de los diarios y una concepción de los medios como promotores de la palabra escrita, una vocación que queremos recuperar”, concluye.