El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, volvió a defender la política de precios del Mundial 2026 y sostuvo que el valor de las entradas responde a la realidad del mercado deportivo y del entretenimiento en Estados Unidos, una de las sedes principales del torneo junto a México y Canadá.
Durante una conferencia en Beverly Hills, el dirigente suizo respondió a las críticas que crecieron en las últimas semanas por el elevado costo de algunos boletos. “En Estados Unidos no se puede ir a ver un partido universitario, por no hablar de uno profesional de alto nivel, por menos de 300 dólares. Y esto es el Mundial”, afirmó.
La postura de la FIFA deja en claro cuál es el modelo elegido para la próxima Copa del Mundo: un evento global pensado también como espectáculo premium. Sin embargo, las explicaciones no lograron apagar el malestar de muchos hinchas, especialmente en América Latina, donde seguir a una selección en el Mundial empieza a convertirse en un lujo reservado para pocos.
Desde el organismo remarcan que la enorme demanda internacional y el sistema de precios dinámicos justifican los valores actuales. Además, Infantino recordó que buena parte de los ingresos obtenidos se reinvierte en programas de desarrollo, infraestructura y crecimiento del fútbol en distintas regiones del planeta.
El dirigente también intentó diferenciar los precios oficiales de los montos desorbitados que aparecieron en plataformas de reventa. En los últimos días circularon publicaciones con entradas para la final valuadas en cifras millonarias. “Eso no significa que las entradas cuesten 2 millones de dólares, ni que alguien vaya a pagarlos”, aclaró.
Incluso, apeló al humor para bajar la tensión: “Si alguien compra una entrada para la final por 2 millones de dólares, yo mismo le llevaré un hot dog y una Coca-Cola para asegurarme de que disfrute de una experiencia fantástica”.
Infantino además defendió la legalidad de la reventa en Estados Unidos y explicó que vender entradas demasiado baratas terminaría alimentando aún más la especulación. Según FIFA, cerca del 25% de los tickets para la fase de grupos estarán disponibles por menos de 300 dólares, una cifra que igualmente sigue siendo alta para buena parte del público internacional.
La polémica también llegó a la política. Donald Trump destacó el impacto económico generado por la venta masiva de entradas, aunque reconoció públicamente que él tampoco pagaría los valores actuales para asistir a un partido. Mientras tanto, algunos boletos para encuentros de la selección estadounidense ya rondan los 1.000 dólares.
A poco más de un mes para el inicio del Mundial, la sensación es cada vez más evidente: la FIFA apuesta a un torneo récord en ingresos, aunque el riesgo sea alejar a muchos de los hinchas que históricamente le dieron identidad y pasión a la Copa del Mundo.