BUENOS AIRES - La Copa del Mundo volvió a pisar suelo argentino y, como no podía ser de otra manera en el país campeón vigente, lo hizo envuelta en emoción, memoria y orgullo. El trofeo original que Lionel Messi levantó en Qatar 2022 ya se exhibe en el Predio Ferial de La Rural, en Palermo, como parte del tour internacional previo al Mundial 2026.

La escala en Buenos Aires no es una más dentro del recorrido global. Argentina ostenta el título del torneo de selecciones más importante y prestigioso del planeta y eso le imprimió a la inauguración un clima especial, atravesado por el recuerdo fresco de la tercera estrella y la sensación de volver a tener frente a los ojos el símbolo máximo del fútbol mundial.

El evento de apertura reunió a leyendas de las conquistas de 1978 y 1986, en una imagen potente: tres generaciones de campeones del mundo alrededor del mismo trofeo. La ceremonia fue conducida por Sergio Goycochea, arquero de la Selección en Italia ‘90 y protagonista de una de las campañas más recordadas de la historia argentina. “En esta edición somos los campeones del mundo, entonces también tiene un aditivo muy especial”, afirmó. Y agregó: “Después de la obtención de Qatar, donde casi todos nos morimos del corazón, es la primera vez que la copa oficial visita nuestro país”.

Entre los históricos presentes estuvieron Oscar Ruggeri, Jorge Burruchaga y Ubaldo Fillol, junto a otros campeones de México ‘86 como Carlos Daniel Tapia, Ricardo Giusti, Héctor Enrique y Sergio Batista. Ruggeri recordó con emoción a Diego Armando Maradona: “Me duele en el alma, porque en este lugar tendría que estar mi capitán”. Burruchaga, autor del gol decisivo en la final ante Alemania, evocó el momento en que el equipo tomó verdadera dimensión de su potencial: “Nos dimos cuenta de que podíamos ganar el Mundial en el partido de octavos de final con Uruguay. Fue el puntapié inicial de lo que fue el éxito”. Fillol, figura clave en 1978, confesó sentir “la presencia de todos mis compañeros del ’78 y del ‘Flaco’ Menotti”, en homenaje al entrenador César Luis Menotti.

La experiencia montada en La Rural propone un recorrido inmersivo por la historia mundialista. El circuito incluye una galería con las pelotas oficiales desde México 1970 hasta la actualidad, una sala interactiva donde los fanáticos ponen a prueba sus conocimientos sobre el plantel campeón en Qatar y un espacio que recrea los festejos del 18 de diciembre de 2022 en el Obelisco, con imágenes, sonido ambiente y proyecciones que transportan a aquella celebración multitudinaria que paralizó al país.

El momento más esperado llega al final del recorrido: la fotografía frente al trofeo original. Sin embargo, el protocolo es estricto y forma parte de la tradición histórica de la FIFA: nadie puede tocar la copa salvo los campeones del mundo y los jefes de Estado. Los visitantes deben mantener distancia de la vitrina y un sistema profesional captura la imagen, que luego puede descargarse en formato digital. El tiempo frente al trofeo es acotado para garantizar la circulación fluida y la seguridad de todos los asistentes.

El trofeo que hoy gira por el mundo tiene su propia historia. Está hecho de oro macizo de 18 quilates, pesa 6,175 kilos y fue diseñado en 1974 como una composición de dos figuras humanas que sostienen el globo terráqueo. Reemplazó a la mítica Copa Jules Rimet y solo sale del Museo de la FIFA en Suiza en dos ocasiones: para el Tour oficial y para la ceremonia de premiación de cada Mundial. El equipo campeón recibe el trofeo original en el campo de juego, pero luego obtiene una réplica bañada en oro, grabada con el año, el país anfitrión y el nombre del ganador.

Esta es la sexta edición del Tour del Trofeo y la Argentina participó en todas desde 2006, consolidándose como una parada clave en el mapa global. La edición actual comenzó el 3 de enero de 2026 en Riad y se extenderá hasta el 8 de junio, con una fase internacional que abarca 211 asociaciones miembro y una etapa final en los países anfitriones del Mundial 2026.

En América Latina se realizarán 75 paradas a lo largo de más de 150 días, con escalas en Guatemala, Honduras, Colombia, Ecuador, Argentina, Uruguay, Brasil y México. Como socio histórico de la FIFA, Coca-Cola posee los derechos exclusivos del Tour, permitiendo que millones de personas puedan ver de cerca el trofeo antes de que vuelva a levantarse en la final del próximo Mundial.

En cuanto a la organización para el público, el acceso a La Rural es exclusivamente con entrada digital y código QR, ya que no hay venta en puerta. Solo pueden ingresar quienes hayan obtenido su código a través del sitio oficial o mediante los socios participantes - Shell, Axion, McDonald’s, PedidosYa y Rappi -. Los asistentes deben respetar estrictamente la franja horaria asignada, con turnos de una hora que se extienden de 9 a 19, y se recomienda llegar al menos 15 minutos antes para evitar demoras en los controles.

La copa permanecerá en exhibición durante las jornadas previstas en el cronograma oficial y luego continuará viaje hacia su próxima escala. Pero su paso por Buenos Aires deja una imagen imborrable: la del trofeo que unió a Kempes, Maradona y Messi - a través de sus compañeros y herederos - en una misma escena, recordando que en la Argentina el fútbol no es solamente un deporte, sino una parte esencial de su identidad.